Trump asusta a su partido, Clinton también

 

Nueva York.- Los dos virtuales candidatos presidenciales buscarán representar un pueblo que, hasta ahora, desaprueba y desconfía de ambos, llevando a que casi dos tercios del electorado dice estar “alarmado” por esta elección.

Donald Trump continua asombrando a su Partido Republicano, y a dos semanas de la convención nacional donde será coronado, casi ninguna figura prominente de ese partido (incluyendo los dos ex presidentes republicanos aún vivos, Bush padre e hijo, ni el anterior candidato presidencial Mitt Romney, ni el gobernador del estado de Ohio John Kasich donde se realizará la convención piensan asistir a la convención) desea presentarse ante el público como orador en esa fiesta.

Como resultado, Trump y su gente están diciendo ahora que será una convención muy diferente donde los que se presentarán en el escenario serán “celebridades” de espectáculos y deportes, y casi toda la familia Trump. “Esta no será una convención típica como en años anteriores.

Trump está preparado mejor que cualquier candidato en la memoria para armar un programa que está fuera de Washington y que puede atraer al pueblo estadunidense”, dijo su vocero Jason Miller a la Ap.

A la vez, Trump sigue cometiendo errores. El sábado,Trump emitió un tuit con una foto de Clinton afirmando que era la candidata “más corrupta jamas” al lado una estrella de seis picos sobre una imagen de billetes.

Casi de inmediato fue criticada como una imagen antisemita (de hecho, su origen es de un sitio racista), Trump quitó el tuit para cambiar la imagen a un círculo, pero no pudo evitar el daño. Como siempre, hoy Trump acusó a los “medios deshonestos” por la acusación (aunque vale recordar que en una ocasión tuiteó una imagen de una swastica).

Mientras tanto, Trump también está alarmando aún más a sus colegas del partido al no construir la infraestructura necesaria para la elección general. Por ahora la campaña de Clinton tiene 10 veces más integrantes en la nómina de su campaña y hasta 20 veces más fondos en el banco que Trump (100 millones).

Por el lado demócrata, Clinton ya cuenta con el apoyo de la cúpula de su partido, y estaba gozando de una ventaja, no dramática pero sustancial, en las encuestas hasta que, otra vez, sucedieron una serie de tropiezos, algunos potencialmente graves.

Hace una semana, su esposo el ex presidente Bill Clinton bajó de su avión y apareció en el avión de la Procuradora General de Estados Unidos Loretta Lynch, mientras ambos estaban en espera en el aeropuerto de Phoenix.

Charlaron una media hora y todos insisten en que fue una visita puramente social. Pero el problema es que el ex presidente estaba en una reunión privada con la jefa del Departamento de Justicia que está realizando una investigación sobre el manejo del sistema de correo electrónico personal de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado.

Por supuesto los republicanos no titubearon en cuestionar la reunión, y después de una semana de intensa critica, Lynch tuvo que anunciar el pasado viernes que aceptaría toda recomendación de los fiscales y el FBI sobre el caso, o sea, fue obligada a ceder su poder discrecional sobre el asunto.

El sábado, Hillary Clinton fue interrogada durante tres horas por el FBI sobre el tema del manejo de sus correos electrónicos (asunto bajo investigación porque ella y su equipo establecieron un sistema personal no autorizado mientras fungía como secretaria de Estado, y la investigación tiene que ver sobre si esto expuso material oficial secreto, entre otras cosas).

Clinton y la cúpula del partido están obviamente preocupados con el anuncio de las conclusiones de la investigación, y se supone que la entrevista con ella implica que el FBI ya está en la fase final de la investigación.

Algunos observadores como Chris Cillizza del Washington Post, señalan que se espera que el FBI anunciará los resultados antes de la convención demócrata que inicia el 25 de este mes -o sea dentro de los próximos 20 días.

Obviamente si el FBI presenta una acusación formal por su papel en establecer el sistema de correo privado, casi seguramente tendría que retirarse de la contienda. Aun si no hay una acusación, pero sí una critica de su comportamiento por no cumplir con lo que establece la ley los protocolos, eso dañaría a su campaña y por supuesto ofrece municiones perfectas para sus contrincantes.

Si se concluye que no cometió ningún delito, quedará anulado como tema. Pero como se maneje todo esto dependen mucho de cuándo se anuncie.

Ante todo esto, y a pesar de las ventajas en dinero, personal, experiencia de su campaña y la inversión de millones en publicidad en televisión en las últimas semanas, Clinton no logra superar la percepción desfavorable de una mayoría, ni dominar a Trump a pesar de sus constantes errores.

En una encuesta difundida hoy -la más reciente- la ventaja de Clinton sobre Trump se redujo a sólo 5 puntos (hace dos meses en la misma encuesta tenía una ventaja de 11 puntos). Una mayoría percibe desfavorablemente a ambos candidatos (un 53 a Clinton, un 60 por ciento a Trump), y, notablemente, un 61 por ciento reporta sentirse “alarmado” por esta elección.

Esto confirma tendencias constantes de las últimas semanas de ambos candidatos. Una encuesta de CBS News en junio encontró que un 62 por ciento piensa que no ella no es ni confiable ni honesta, casi el mismo nivel a Trump, con 63 por ciento pensando que él no es honesto. Por otro lado, una encuesta de Fox News registró que un 58 por ciento cree que Clinton es corrupta, un 45 por ciento opinaba eso de Trump.

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