COLUMNA LA GUILLOTINA – “CARTA A MIS MAESTROS”

 

Hace un año, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), me solicitó escribir una carta para motivar a mis compañeros docentes a realizar mejor su trabajo. Me fue excelente y recibí muy buenos comentarios de parte de mis evaluadores.
Sin más rollo, quiero hacerla pública, esperando que como profesionales de la educación cada día hagamos mejor nuestro trabajo a favor de nuestros jóvenes.
ESTIMADO PROFESOR:
Tenemos ante nosotros un gran reto. Todos los días tenemos la oportunidad de convivir con cientos de jóvenes que están esperando que nosotros le ayudemos a prepararse para enfrentar con éxito los “problemas” de la vida.
Ellos todavía no saben lo que les depara el futuro, no tienen experiencia. Pero de nosotros, sus docentes, depende que no vayan a ciegas a enfrentar el mundo. Tú ya tienes experiencia y el estudiante espera que puedas compartir con él lo que has vivido y cómo es que has llegado a ser un hombre de éxito. Sin duda, has tenido obstáculos durante tu carrera, pero la forma en que lograste superar cada una de estas vicisitudes, es lo que más podría beneficiar a un joven que requiere abrirse camino en una sociedad donde existe mucha competencia y pocas oportunidades.
Apreciado compañero, podemos ayudar más a nuestros estudiantes si permitimos que valoren más el aprender que solamente pasar con buena calificación un examen. Debemos motivar al joven “a que obtengan un pensamiento crítico y que se enfrenten con creatividad y curiosidad a la resolución de problemas”. No olvides también que es muy importante transmitir al joven además de “amplitud y profundidad en el conocimiento de la materia que impartes, el compromiso ético” consigo mismo y con las personas que lo rodean.
¿Qué es para ti ser un buen docente?
No lo sé, en algún momento sin duda me lo dirás, sin embargo, hoy quiero compartirte lo que yo creo que se necesita para ser un buen docente.
En primer lugar, que conozcamos muy bien la materia que impartimos en nuestras aulas. Que seamos propicios a la lectura de materiales que incremente nuestros conocimientos en la materia que impartimos, pero también de otros conocimientos.
Esto con la finalidad de ser lo más preciso a la hora de impartir nuestras clases y aclarar conceptos complejos que nuestros estudiantes no pudiesen entender claramente.
En segundo lugar, debemos además generar un armonioso ambiente de trabajo, también debemos estimular “un entorno para el aprendizaje critico natural”, es decir, que los estudiantes sepan explicar su forma de razonar y de cómo le hicieron para resolver los problemas que le planteas en la cotidianidad del proceso educativo.
En tercer lugar, debemos demostrar una gran confianza en nuestros estudiantes. Debemos hacerles sentir que ellos pueden lograr las metas que se propongan y creer en ellos. De esa manera, ellos tendrán la motivación necesaria para poder esforzarse todos los días.
En cuarto lugar, debido a que no somos perfectos, debemos tener la humildad de evaluarnos a nosotros mismos. Tener el valor de indagar si la forma en que evaluamos al joven es la correcta y si lo que estamos haciendo está generando un aprendizaje significativo para el bachiller.
Maestro, la mejor forma de generar aprendizajes significativos es lograr que el estudiante intente resolver problemas que le preocupan. Por eso, te invito a que hagas preguntas que puedan motivar al joven a indagar, a explicar su razonamiento y a construir su propio conocimiento.
Dale también al estudiante oportunidad a que se equivoque y que cuando lo haga, no lo recrimines, sino valora con él el esfuerzo que hizo, que se pregunte qué fue lo que le falto, retroaliméntalo, revísale su trabajo y luego, dale la oportunidad de mejorarlo. Luego, ya puedes asignarle una calificación.
Al momento de preparar nuestro plan de trabajo, medita y plasma qué es lo que quieres que los estudiantes “hagan” y no lo que deberían “aprender”.
Hemos equivocado el camino, probablemente hemos creído que somos mejores docentes cuando reprobamos a muchos jóvenes de los más inquietos y de los que no les gusta trabajar. No nos hemos puesto a pensar que la culpa no es del estudiante, sino que somos nosotros los que no hemos sabido despertar el interés del muchacho en nuestra asignatura.
Por eso, deberíamos conocer más a nuestros estudiantes para poder “interesarnos en lo que le interesa a los alumnos para orientar hacia allí la docencia”.
Para que los alumnos no se aburran durante las clases, puedes fomentar visitas a lugares interesantes, charlas o colaboraciones de expertos externos y que el trabajo no se lleve siempre dentro del salón de clases, esto, si el subsistema donde trabajas lo permite.
Mi correo: guillotinakora@yahoo.com.mx

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