Joven se suicidó por problemas de alcoholismo y drogadicción, en San Vicente, municipio de Rosamorada

 

 

Rosamorada, Nay.- Un joven de 27 años de edad con problemas de alcoholismo y drogadicción se convirtió en el suicida número 27 de este año en Nayarit, al quitarse la vida atado del cuello con un hilillo amarrado a un árbol.
Los hechos ocurrieron la mañana de este lunes en el poblado de San Vicente, municipio de Rosamorada, cuando el joven decidió quitarse la vida para ya no causarle problemas a su madre a causa de sus adicciones, según dijo la propia mujer a la policía.
La Fiscalía General del Estado dio a conocer mediante un comunicado de prensa que a las 08:30 horas del lunes, elementos de la Policía Nayarit División Investigación adscritos al municipio de Rosamorada, arribaron al domicilio ubicado en calle Cuauhtémoc #50 esquina con calle 5 de Mayo en el poblado de San Vicente, debido a que les dieron el reporte de que que en el patio de dicho domicilio se encontraba una persona del sexo masculino fallecida por asfixia por ahorcamiento, aparentemente como un suicidio.
El cuerpo del infortunado sujeto se encontraba pendiendo de la rama de un árbol atado al cuello con una soga tipo hilillo en color morado. El suicida, dijo la mamá, respondía al nombre de Ricardo Alonso Rosales, de 27 años de edad, originario y vecino de Rosamorada, con domicilio antes mencionado.
La mujer, de 43 años, originaria de San Martin Hidalgo, Jalisco, y vecina de Rosamorada, con mismo domicilio que el hoy occiso, dijo a los agentes que serían aproximadamente las 6:20 horas de este lunes que ella se despertó y se asomó al cuarto de su hijo y al no encontrarlo comenzó a buscarlo en otros puntos de la casa, hasta que al salir al patio lo observó colgado del árbol. Indicó que rápidamente trató de auxiliarlo pero se dio cuenta de que ya se encontraba sin vida. Luego pidió ayuda a gritos y pronto llegaron vecinos y familiares, quienes llamaron a las autoridades para que se hicieran cargo de la situación.
La destrozada mujer señaló que el ahora occiso ya había intentado quitarse la vida debido a que ya no quería causarle problemas a su madre por sus adicciones al alcohol y a las drogas, pero no había conseguido su propósito hasta esta ocasión.
Del cuerpo se hizo cargo la funeraria Ciprés de Tuxpan, y de los hechos tomó nota el agente del ministerio público.

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