Prueba “ideológica” a los migrantes, pide Trump

 

 

Nueva York, EU.- Provocando nostalgia de la era de la guerra fría, de nuevo se levanta el grito de “ahí vienen los rusos” al estallar otro escándalo más en la campaña de Donald Trump, mientras que su contrincante demócrata sigue sin poder superar dudas sobre posible corrupción y engaños en una contienda entre dos candidatos que ya hubieran sido descalificados en cualquier otro año electoral “normal”.
Hoy Trump, en su enésimo intento de parecer candidato cuerdo y normal, presentó su visión de política exterior cuyo eje es derrotar “la ideología odiosa del Islam radical” en coordinación con aliados, incluyendo los rusos, y abandonar la estrategia estadunidense de “construir Estados”.
Como parte de una lucha mundial que comparó con la que se libró contra el nazismo y el comunismo, Trump propuso establecer una prueba ideológica a todo migrante. “En la Guerra Fría tuvimos un examen de verificación ideológica”, recordó al proponer “un nuevo examen… un examen extremo” solo para permitir el ingreso de “aquellos que comparten nuestros valores y respetan nuestro pueblo”.
Pero el discurso fue opacado por una potencial bomba política: el New York Times reportó que el nombre de Paul Manafort, el jefe de la campaña de Trump, estaba en un libro de contabilidad secreto mostrando pagos en efectivo para él de más de 12.7 millones de dólares de un partido ucraniano pro ruso -algo confirmado hoy por el jefe de la agencia anticorrupción de Ucrania en conferencia de prensa.
Manafort negó hoy cualquier acto inapropiado de su parte, y que nunca recibió pagos en efectivo como “reportó falsamente” el Times. Manafort trabajó para el ex presidente Viktor Yanukovych, líder de ese partido durante la década pasada, solo uno en la larga lista de sus clientes a lo largo de una distinguida carrera de representar, entre otros, a dictadores, líderes corruptos y violadores de derechos humanos.
El régimen ruso ya había sido presentado en esta elección como amenaza al sistema político estadunidense, con acusaciones de que operadores de Vladimir Putin son responsables no sólo del hackeo del sistema de correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata sino todo un esfuerzo para manipular las elecciones estadunidenses en aparente apoyo de Trump. Algunos explican las posiciones de Trump a favor de Putin como parte de este argumento.
Aunque aun no existen pruebas de todo esto, la campaña de Hilary Clinton está redoblando su ataque contra Trump como aliado de Putin, declarando hoy que el reportaje del Times mostraba “más vínculos preocupantes entre el equipo de Donald Trump y elementos pro Kremlin en Ucrania”.
Siguiendo con la nueva guerra fría recalentada, en un acto de campaña de Clinton, el vicepresidente Joe Biden declaró hoy que “Trump hubiera amado a Stalin” criticando la aparente simpatía entre Trump y Putin, y afirmó que “las ideas de Trump no sólo están profundamente equivocadas, son muy peligrosas y son muy no estadunidenses”. (El “no estadunidenses” es traducción de la frase “un American”, término que fue frecuentemente aplicado en este país contra la izquierda, sobre todo durante el macartismo).
Mientras tanto, continua la alarma entre republicanos de que el desplome en el apoyo popular de su candidato presidencial y la hemorragia interna dentro del partido donde cada día más figuras se pronuncian en contra del abanderado y hasta su preferencia para Clinton está llegando a un punto crítico.
Hoy, el Wall Street Journal -rotativo cuya línea editorial conservadora es uno de los puntos de referencia nacional para los republicanos- opinó que Trump “tiene que decidir si desea comportarse como alguien que quiere ser presidente” dentro de las próximas tres semanas, sino el partido “no tendrá más opción que abandonar al nominado como alguien sin esperanza y enfocarse sobre las contiendas de la cámara y el Senado…”.
Durante los últimos días, el propio Trump parece estar preparándose para una posible derrota, pero a su manera. En lugar de insistir, como la ha hecho a lo largo del último año, en que “vamos a ganar”, ahora explica que su posible derrota será resultado de trampas y engaños. Desde hace unos días declaró que si no gana en Pennsylvania y Ohio -estados clave para su estrategia electoral- solo será como resultado del fraude electoral, y llamó a sus seguidores a conformar brigadas de observación electoral. El fraude electoral en persona ante las urnas es casi inexistente (hay otras formas de fraude comprobadas) en el país, pero presentarlo así nutre las teorías de conspiración tan prevalecientes entre sectores ultraderechistas.
La otra razón por su posible derrota que repite ahora son los medios masivos que se han encargado de distorsionar su mensaje y proteger a Clinton. “Si los medios espantosos y corruptos me cubrieran honestamente y no pusieran significados falsos en las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por 20 por ciento”, declaró ayer por uno de sus incesantes tuits.
Por su parte, la demócrata Hillary Clinton continúa cortejando a los republicanos e independientes desencantados con Trump a tal grado que preocupa a fuerzas liberales de su propio partido ya que parece proyectarse como alguien aceptable para la cúpula republicana.
Pero aun con los graves tropiezos por Trump en las últimas dos semanas que han resultado en pronósticos de un triunfo demócrata potencialmente abrumador en noviembre, Clinton aún no logra superar las sombras que han acompañado a su campaña desde el inicio y que resultan en que casi dos tercios del público opine que no es confiable.
Las recientes revelaciones en sus correos electrónicos indicando que la supuesta pared ética que prometió entre su Fundacion Clinton y ella cuando asumió su puesto como secretaria de Estado fue permeable -incluyendo comunicaciones sobre favores entre oficiales de la Fundacion y sus asesores más altos en el Departamento de Estado- nutren la desconfianza del público, Este tipo de conflictos de interés y fracaso en separar su vida oficial y sus negocios personales, “no sería aceptable en la Casa Blanca”, opinó el Washington Post en un editorial.
Aunque modelos de pronóstico del voto indican que Clinton tiene ganada la elección (el modelo Upshot del New York Times hoy le da una probabilidad de un 87 por ciento), ella, al igual que su contrincante, siguen desaprobados por la mayoría del electorado, y parecen estar a un escándalo o un exabrupto de distancia de un precipicio.

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/08/15/prueba-ideologica-a-los-migrantes-pide-trump

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