COLUMNA CONJETURAS – Desapercibido, el Informe Presidencial

Al presidente Enrique Peña Nieto le fue como en feria la semana pasada. El primer revés lo sufrió cuando invitó a la residencia oficial de Los Pinos al candidato de la presidencia de los Estados Unidos por el partido Republicano, Donald Trump.
En esa entrevista demostró su impericia en política exterior cuando frente a los medios de comunicación nacional y extranjero tuvo la gran oportunidad de poner alto a las continuas descalificaciones discriminatorias y groseras a nuestros connacionales que radican en aquel país vecino del norte. No tuvo las agallas para decirle frente a frente y ante el pueblo de México que por ningún motivo pagarán el muro de la ignominia que pretende construir el candidato republicano si gana la presidencia de los Estados Unidos.
Esa actitud medrosa que asumió el presidente Peña Nieto ante el pueblo de México le mereció de inmediato un repudio generalizado que seguramente le bajará más popularidad al mandatario federal.
Fue tal esta pifia política que la candidata del Partido Demócrata Hillary Clinton por medio de sus voceros informaron que no vendrá a Los Pinos en la Ciudad de México porque es hacerle el juego sucio a su adversario Trump. Esto se llama derrota diplomática.
El segundo golpe mediático al presidente Enrique Peña Nieto fue el hecho de que su 4 Informe de Gobierno pasó desapercibido y a segundo plano por la noticia y ceremonias luctuosas del fallecido cantante Juan Gabriel. Durante toda la semana ocupó los principales titulares en los medios de comunicación escrita y radiotelevisiva.
El jueves pasado por conducto del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong entregó formalmente al Congreso de la Unión su informe que da cuenta del estado que guarda la Nación. Esa entrega-recepción ocurrió sin pena ni gloria.
Horas después mediante un cambio de formato el presidente de nuestro país sostuvo un diálogo con 300 jóvenes de uno y otro sexo procedentes de distintas entidades del país. Este encuentro fue transmitido por varios canales de televisión.
A nuestro juicio fue un fiasco. Personalmente tuve la oportunidad de escuchar puntualmente el referido encuentro. Coincido con el presidente Enrique Peña Nieto que ya era necesario concluir la etapa del soliloquio presidencial en cada informe de gobierno; que ahora es necesario establecer un diálogo directo con los ciudadanos en donde cada quien exprese libremente lo que piensa y siente.
Sin embargo, no ocurrió así. Desde el inicio del encuentro con los jóvenes fue evidente que los protagonistas del encuentro seguramente fueron seleccionados de los distintos programas sociales del Gobierno Federal.
A los jóvenes que se le dio la palabra para hacer una sola pregunta fueron a partir de una tómbola y fueron alternadas otras preguntas previamente seleccionadas de ciudadanos que utilizaron el internet.
Las preguntas que formularon los jóvenes seleccionados fueron de total ingenuidad, es decir facilitas y a modo que se luciera el presidente.
La respuesta que dio a todas ellas fue una repetición de lo que viene divulgando la Presidencia de la República y los secretarios de Estados relacionado al 4 Informe de Gobierno, o sea, cuentas alegres. Todo va bien en México. Vamos en el rumbo correcto. Andamos un poco mal en algunas áreas de gobierno como en seguridad pública, hay violaciones a los Derechos Humanos, corrupción pública, impunidad en el ejercicio del poder pero otros países están peor que nosotros. Frases comunes.
En las preguntas que se le formularon al mandatario federal por internet tocaron temas muy controvertidos tales como por qué había invitado al enemigo número uno de los mexicanos Donald Trump y que no le haya dicho cara a cara y frente al pueblo que no continuara agrediéndolos en sus arengas públicas y amenazando con cerrar la frontera con un muro que costaría a México; si su gobierno metería a la cárcel a los gobernadores corruptos de Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo y Sonora; que por qué razones su iniciativa de legalizar el matrimonio igualitario en la comunidad gay no avanzaba en su aprobación en el Senado de la República; por qué razones no se hacía respetar el estado Laico que impide la descarada intervención de la jerarquía católica en asuntos del orden civil; que por qué en cada gira presidencial al exterior llevaba a muchísimos invitados; y la pregunta que todos esperaban de si había plagiado o no la Tesis con la que obtuvo el título de licenciado en derecho.
A todas estas preguntas les dio respuestas a medias y en algunas se salió por la tangente.
En ese ejercicio de diálogo con los 300 jóvenes decepcionó a la mayoría de los mexicanos. Faltó un ejercicio de crítica y autocrítica. Solo sirvió para la autocomplacencia presidencial.
Si se pretende un cambio verdadero en la rendición de cuentas de la administración presidencial lo más sensato es que lo haga ante la representacion popular en el Congreso de la Unión, tal y como lo mandata la Constitución. Claro, no a la usanza del partido único cuando era el día del presidente sino mediante un diálogo abierto y respetuoso con diputados y senadores de las distintas fracciones parlamentarias. Y allí, ante la Nación no solo señalara cuales son los avances positivos de la administración sino por igual del reconocimiento de los errores y señalar con claridad los retos que habrá de enfrentar el Gobierno de la República en el próximo año.
Considero que el Presidente Peña Nieto debe recuperar su liderazgo y solo será posible cuando señale con honestidad hacia donde conduce a la Nación.
Sus dichos que gobierna no para ganar popularidad es una falta de congruencia; porque sin el apoyo popular no podrá implementar sus reformas estructurales…
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