Columna “Jueves de Corpus” –  MICHOACANIZAR NAYARIT CON LA FÓRMULA DEL UNO Y UNO

 

 

En política, las mejores fórmulas para progresar y amalgamar fuerzas son los acuerdos y las alianzas de facto. En contraposición, existen grupos que por no ser coherentes entre lo que dicen, lo que hacen y lo que aparentan, ven la política de forma oportunista. Aseguran que son “institucionales”, entendiendo por INSTITUCIONAL la conveniencia, aquello de “que al que buen árbol se arrima buen árbol lo cobija”.
Corría el año del dos mil ocho y fuimos a Michoacán a presenciar el proceso electoral para elegir Gobernador en ese estado de Ocampo. Fuimos como corresponsales de prensa del periódico más vendido en aquellos ayeres en Nayarit, “El Express”… (¡Quien entendió, entendió…!).
Inmediatamente nos dirigimos a la sala de prensa y percibimos que las entrañas de Michoacán eran un panino de corrientes políticas donde el más chimuelo mascaba tuercas. En suma, todos decían ser los elegidos; pero existían dos corrientes importantes que eran la de Leonel Godoy del PRD y la de Fausto Vallejo del PRI.
Estas dos corrientes políticas en Michoacán hicieron una alianza de facto que fortaleció sus “cacicazgos”, frente a las demás corrientes de ese estado. La alianza fue entre Leonel y Fausto. Se turnaron la gubernatura y la presidencia municipal de la capital, que fue el trampolín para la estatal.
Siendo gobernador uno de ellos por un partido, fortaleció al otro siendo presidente de Morelia, aunque fuera de un instituto político diferente. Es decir, Leonel llegó al poder y robusteció a Fausto; y luego Fausto hizo lo mismo con el PRD. Y ahí resultaron sexenios para rato, derivados de esos dos grupos. Fue la estrategia del Uno y Uno.
Pues eso se puede repetir en Nayarit, si el PRD de Naranjo quien es el ZAR de las alianzas productivas y el PRI campesino de Cota hacen alianza política de Facto. Lo demás sería lo de menos. Se pondrían de acuerdo en qué distrito y municipio ganar −y en donde condescender para que gane el otro, evitando la discordia e impidiendo que un tercer grupo les regatee el poder a corto o a mediano plazo.
Alguna vez platiqué con Carlos Carrillo Santana y le mencioné que algunos políticos de Jala no tiene lado; son como los pinches erizos: alegadores, conflictivos y con el “síndrome del carrito chocón”. Carlos me contestó, que si quienes integran los demás grupos en Jala, en lugar de discutir, se pusieran de acuerdo, ya todos hubieran sido presidentes de ese municipio, hasta en segunda ronda. Pero les sabe mejor pelear que llegar a acuerdos.
Los viejos liderazgos ordinarios de Nayarit han sido, el Obrero, de Rigoberto Ochoa; el Popular de Félix Torres; el Campesino, de Enrique Medina; el empresarial de Toño Echevarría; el magisterial, de Liberato Montenegro del magisterio; el de Celso de la Vieja CJM/campesino, y el de Lucas Vallarta. Todos ellos los lideres con una edad que oscila entre los ochenta años de edad, en su momento, aglutinaron fuerte; pero hoy sus liderazgos están menguados.
Por hoy, ante la “casi nula” presencia de nuevos cuadros políticos con identidad e ideología, también ante la presencia de nuevas corrientes político sociales, como la del transportista Carlos Sáldate; Manuel y Guadalupe pretenden tejer aliados de facto en ese vacío de participación. En ese vacío de poder de cacicazgos que existe en el estado, hasta podrían asegurar su permanencia política mínimamente en los próximos diez años, en la vida de Nayarit; es decir hasta el dos mil veinte y seis.

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