No tienen vergüenza

 

*Es de un cinismo inigualable que ahora funcionarios estadunidenses nos vengan a alertar sobre la injerencia de los rusos, cuando ellos lo permitieron y, quizás, alentaron en su país

 

La reciente visita a nuestro país y a otros de América Latina del expresidente de la compañía petrolera ExxonMobil, convertido hoy en súper ministro del deleznable gobierno del señor Trump, personaje que, por cierto, se enoja fácilmente, como lo demuestra la cancelación de la visa al futbolista Maradona porque lo llamó “chirolita”, que es un insulto particular de Argentina, según informan los medios de comunicación, es una muestra más de que el gobierno del vecino del norte sigue pensando que somos sus colonias. Es más, han vuelto a revivir la frase atribuida al presidente James Monroe: “América para los americanos”, misma que aparentemente había enterrado el señor Obama.

En una declaración previa a su viaje, el señor Rex Tillerson dijo que la corrupción es uno de los principales problemas de la región, además de denunciar al gobierno chino por tratar de llevarnos a los latinoamericanos a la órbita de aquel país y cerrar mencionando que ”América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”, a lo que nosotros agregaríamos que basta con el suyo.

Aquí nos advirtió de la injerencia de los rusos y los chinos en la próxima contienda electoral, lo cual demuestra, entre otras cosas, la falta de tacto de este señor, que supuestamente es el encargado de las relaciones exteriores de Estados Unidos, atacando a dos países con los cuales tenemos relaciones formales.

Nuestros funcionarios se pusieron de tapete con la declaración de nuestro secretario de Relaciones Exteriores en el sentido de que ahora la relación con el vecino es más fluida, más cercana que la que teníamos en administraciones pasadas. Estas palabras son una demostración de que algo confuso está pasando en este gobierno, ya que expresarlas ante el representante de un Presidente que nos ha insultado y vejado es inaudito, además de ser poco diplomático que un secretario públicamente compare a gobiernos extranjeros.

Pareciera que lo de la trama rusa y china es parte de su motivo real, que es derrocar al Presidente de Venezuela. La declaración previa a esta gira en la ciudad de Austin, Texas, fue muy clara: “En la historia de Venezuela y los países de América del Sur, muchas veces los militares son agentes de cambio cuando las cosas están muy mal y los líderes ya no pueden servir al pueblo”. Esta afirmación es una muestra clara de la injerencia del gobierno de Estados Unidos en asuntos de otros países y, lo que es peor, azuza a los militares sudamericanos, cuyo récord democrático deja mucho que desear.

De nuevo quieren, en lugar de gobiernos elegidos por los pueblos, dictaduras apoyadas por ese país. El señor Tillerson ya está proponiendo que participemos con ellos en otro intento de incidir en Venezuela, ante lo cual nuestro gobierno por supuesto ya dijo que sí.

Volviendo a la injerencia rusa, por cierto negada por el embajador de ese país en el nuestro, podemos afirmar que donde sí hubo injerencia fue en la elección del actual Presidente estadunidense, según está demostrando el fiscal especial designado para averiguar lo que ocurrió. Es decir, donde parece que los rusos sí intervinieron fue a favor del señor Trump. Por eso, es de un cinismo inigualable que ahora nos vengan a alertar sobre los rusos, cuando ellos lo permitieron y, quizás, alentaron.

No ha habido en la historia de la humanidad un gobierno como el norteamericano, que se ha metido en los asuntos de otros países, fomentando guerras, asesinando presidentes o dando golpes de Estado con los militares locales. Un buen ejemplo de ello es la película que está pasando actualmente en México, cuyo título en español es Los Oscuros Secretos del Pentágono, donde claramente se ve en los documentos del Pentágono el papel injerencista de sus autoridades en la política interna de Vietnam controlando la elección presidencial.

Sin duda, habrá que cuidar que no haya intrusión extranjera en nuestras elecciones, venga de donde venga, y quizá sería conveniente que nuestro gobierno ya le pidiera a la señora embajadora que le diga a su jefe que basta de insultar a los mexicanos.

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