Columna PALESTRA, de Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

 

Creo que hoy todos quedaron, mis contactos, sin omitir ninguno; hoy que voy por el mundo sin padre, ni madre, ni perro que me ladre. En domingo, parte mi padre Serafín Cervantes Quintero, para encontrarse con su viejita María Luisa, con tan buena suerte que también halló en el cielo, a mi hermana Martha Beatriz, a sus padres Victorio Cervantes Enríquez y María Luciana Quintero Gaytán, a los cuales abrazó muy fuerte, agradeciéndole a Dios por ese privilegio que desde luego no duró tanto tiempo, pues Jehová, el que hace que llegue a ser, solo tenía setenta y dos horas para decirle la verdad, plazo que concluye este martes, cuando la familia lo llevará a su última morada. Esta es mi fe, lo que quiero creer; que Dios Todopoderoso nos pasará la película de nuestra vida, el día menos pensado; luego nos platicará sobre cosas que pensamos pero que no nos atrevernos a compartir con los demás, temerosos de ser calificados como locos. Me pasó con mi extinto padre; alguna vez le dije que nací en Nayarit para cumplir una misión encomendada por el que todo lo puede; habiendo reencarnado muchísimas veces, en la India donde fui un rapazuelo que montaba elefantes; en Egipto, hijo del faraón Tutmosis Cuarto y de Mia, contactado por los enanitos que vienen del espacio profundo, en la gran Pirámide de Keops; en Rusia, siendo capitán del ejército fui asesinado después del triunfo de la Revolución Bolchevique; después de todo, me fue concedido venir a Nayarit para investigar su pasado y divulgar las maravillas que sucedieron en el hermosísimo valle de Matatipac, surcado por cristalinos ríos dotados de abundantes peces, batracios, ánades, reptiles, quelonios y entre otros, cientos de jaguares que pescaban sin la amenaza del homus contaminantis. Las pirámides egipcias serán descubiertas, la ciudad milenaria que yace bajo la plaza principal de Tepic, la ciudad escondida en las entrañas del cerro de San Juan, los túneles que ocultan a los humanos del intramundo, en Tepic, Bellavista, Puga y Camichin de Jauja; mas otras civilizaciones que vienen de la antigüedad, en Compostela, Bahía de Banderas, Ixtlán del Rio, Santiago Ixcuintla, San Blas, Rosamorada, Tecuala y Huajicori. Se lo platiqué a mi padre, me tiró a Lucas, normal; solo tengo fotografías del mundo paranormal, pero espero avanzar pronto con pruebas que no dejen lugar a dudas.  Lo puedo escribir gracias a mi padre, el cual me ha permitido divulgar la verdadera historia de Naiyarit, territorio que asemeja un ser humano, socavado por caudalosos ríos subterráneos y cuerpos poderosos de lava, pertenecientes al cinturón de fuego del Pacífico; de igual manera contamos con una banda magnética aun no mensurada y yacimientos de uranio en la frontera con Durango y la zona de Las Canteras. Oro, plata y cobre, casi en todos los municipios; en Tachichilpa, la mina más grande del mundo de turquesas, las que recogían los egipcios para revestir sus pirámides; en Guamuchilar se han visto comunidades de humanos de color aceitunado, probablemente Atlantes; en la Pila de Los Monos, la entrada a una ciudad desconocida cuenta con un potente volcán de aire; explíqueme amable lector que hacía Adolfo Hitler en sus numerosas visitas a Huajicori; pero pregunten, no se queden con la duda. En Vizcuaxtla, municipio de Huajicori, se han encontrado jeroglíficos con figuras faraónicas y gente que puede ver en la oscuridad; montañas que desaparecen por la tarde y emergen por la mañana, huesos de gigantes, el centro de petroglifos excepcional de Acatita. Los platillos voladores todo el mundo los ha visto; en todo Nayarit tienen sentados sus reales, clásicos los de Compostela, los que salen del Cerro de San Juan y se clavan en el cerro de la Cruz; Tepic contó durante años con dos hermosos estadios, el de Futbol, el Nicolás Álvarez Ortega y el de béisbol de los cafeteros de Martín Lizárraga, hombre misterioso; se dice que en ambos funcionan puertas dimensionales, las que atraen naves del mundo exterior; pregunten por favor, no se queden con la duda. No me cansaré de escribir sobre la plaza principal de Tepic, la que me aporta testimonios fotográficos de seres de este y del otro mundo; la historia le atribuye contemporaneidad con Jesucristo, a una civilización aún sin nombre, esperando que la descubramos, pero no construyendo estacionamientos como el adefesio que se ubica frente a Palacio de Gobierno, mismo que canceló unos ojos de agua que podían acabar con la escasez del vital líquido en Tepic; por algo los antiguos pobladores levantaron un obelisco parecido al que está en Carnac, Luxor, agradecidos con Dios el altísimo por tantos beneficios.  Ya saben ustedes los nombres de quienes destruyeron el Jardín San Román, el paseo de La Loma con su quiosco que parecía un platillo volador y desde luego los cisnes de la Alameda, sustraídos por un político recién fallecido; el daño está hecho y esperando que nazca una generación que le restituya a Nayarit su esplendor antiquísimo. Adiós papá, espero que te encuentres al maestro Justino Rodríguez Valle, con el cual formaste parte de una oncena basketbolera que encestaba desde la mitad de la cancha…PALESTRAZO: vino AMLO a Tepic, pero no me sorprendieron sus propuestas; tengo la opción de cobrar mi pensión como indígena mexicanero, así que no tendré que luchar para conservarme vivo a los 68; yo pensaba que anunciaría que las pensiones le llegarían a los jóvenes después de los 50; a los casi setenta, amigo Andrés Manuel, los mexicanos casi tenemos un pie sobre la tumba.

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