Vamos a ver con que sale ahora el señor arquitecto Manuel Pereza – Columna PALESTRA, de Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

 

El pueblo mexicano sufragó masivamente por Juntos Haremos Historia, pensando en un país inmensamente rico gracias a sus potencialidades humanas y recursos naturales. Todo se da, cualquier cosa hasta debajo de las piedras; petróleo que nunca se acaba, metales y minerales, pesca, agricultura, ganadería, maderas, agua abundante, turismo: pero resulta un contrasentido que nada de ello nos pertenecía;  solo en los discursos éramos dueños de esta nación también rica en historia. La parchada constitución general de la República, plasma muchísimos derechos que no se cumplen: a la vivienda, a una educación de calidad, a un salario digno y seguridad no simulada. Este poeta de Cucharas que dice vivir en un territorio  enorme habitado por una población muy pequeña, 120 millones, sigue pagando renta porque la Revolución no le hace justicia; sobrevive gracias al apoyo de verdaderos amigos, los cuales están a punto de echarlo a perder pues pensar y ser millonario, ya se halla a pocos metros de su alcance. Podría enrolarme como pipero y ganar 30 mil pesos al mes por transportar la  gasolina más peligrosa del mundo; o luchar junto con Andrés Manuel López Obrador para que las riquezas naturales beneficien a todos los mexicanos. El problema es que no queda claro si el petróleo es del pueblo y su gobierno, o están concesionados a las compañías extranjeras sus mantos diseminados por todo el territorio nacional, incluidos mares y océanos. El agua es otro recurso concesionado principalmente a la Coca Cola; a esta empresa jamás le hace falta los  líquidos potables, mientras millones de compatriotas carecen de una cubeta para lavar los trastes y cepillarse los dientes; la riqueza minero metalúrgica: oro, plata, cobre, plomo, uranio, piedras preciosas, tampoco es nuestra; gobiernos extranjeros las explotan y le dejan al gobierno de México, impuestos que dan risa pues lo que se llevan son toneladas de esos materiales que ellos capitalizan en miles de millones de dólares; lo bueno es que llegó al poder un gobierno que no piensa hacerse rico a costillas de los millones de pobres que como siempre quieren comer a diario, aunque sea frijolitos con tortillas. Por ello vale instalar a todo lo largo y lo ancho del país, cientos de comedores financiados por el gobierno de la cuarta transformación, pagando una cocinera, que las provisiones llegarán de todas partes, para que sea una realidad una de las máximas cristianas, darle de comer a los hambrientos; compartamos es la palabra de hoy. Y así por el estilo, el gobierno de la República que encabeza el tabasqueño AMLO, debe saber que los agricultores que verdaderamente producen los alimentos que necesita el pueblo, son los llamados precaristas, los que poseen desde una hectárea hasta diez; proveerlos de recursos financieros con asistencia técnica y tecnología de punta, es la clave para alcanzar la autosuficiencia alimentaria en un mercado nacional que importa granos y otros productos que podemos generar en México. La pesca señor Presidente López Obrador, es otro rubro que engorda los bolsillos de los rateros, quienes han trabajado a sus anchas bajo la vista gorda de las corporaciones encargadas de velar por los intereses de los pescadores; lo mejor de esta actividad para en las bodegas de los contrabandistas, por medio del robo las más de las veces o con la compra baratísima de las especies; aquí también urge la justicia. Los bosques señor presidente, producen agua pero también oxigeno de calidad si son abundantes, recurso que puede estar en riesgo de sobre explotación en virtud de que las concesiones para explotar la madera no prevén renovarlo. El recurso humano por otra parte, está siendo diezmado por el consumo de la droga y siendo este recurso el más importante de todos, urge implementar campañas de prevención y orientación, dirigidas hacia las generaciones emergentes, para que ya no se siga perdiendo esta riqueza tan importante. Por desgracia, un número generacional no cuantificable se pierde ejecutada  por  los sicarios o los efectos de las drogas, estas cada vez más tóxicas…PALESTRAZO: y si no hay censo tampoco gente censada; vamos a ver con que sale ahora el señor arquitecto Manuel Pereza, a quien le acaban de correr al titular del INI, Maximino González, dicen que por sinvergüenza.

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