Juan Echeagaray, ¿presidente del Tribunal Superior de Justicia? – Columna PALESTRA, de Gilberto Cervantes Rivera

 

Quedó para mañana lo que pudo ser hoy, Juan Antonio Echeagaray Becerra, licenciado, notario y profesor universitario, tendrá que esperar dos años para acceder a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, cuando Miguel Ángel Navarro Quintero, en un acto de justicia, tome protesta como Gobernador de Nayarit, cargo que se le ha venido postergando desde 2005. Seguramente primero magistrado de diez años, el cargo siguiente, una presidencia desde donde la justicia brillará con luz propia y el Tribunal habrá recuperado el prestigio que fue tirado por los suelos bajo la conducción del Dr. Pedro Antonio Enríquez Soto, quien salpicó de mugre a todo el andamiaje legal, puesto a prueba sin deberla ni merecerla. A esperar entonces Juanito que lleguen los tiempos que parecen muy lejanos. Como los programas sociales de Manuel Andrés López Obrador, los cuales apenas tendrán delegados para el mes entrante y a partir de ahí, los pobres de Nayarit podrán ser beneficiarios de los recursos destinados a combatir el hambre, la miseria y la enfermedad de aquellos que ya tienen décadas esperando que la revolución les fortalezca la cartera para comer, aunque sea, frijoles con tortillas. Pasó diciembre y enero se fue como balazo igual que febrero a punto de pasar a mejor vida; sabemos que los representantes oficiales de AMLO en nuestra entidad, ni siquiera han terminado el censo de los beneficiarios, cosa que no es culpa de López Obrador sino de sus sagrados compadritos Peraza y Nayar, mismos que no se dejan ayudar para que avance la etapa burocrática y comience la ejecutiva. Sabemos que tales sujetos ni siquiera toman en cuenta al maestro Daniel Carrillo Arce, dirigente estatal de MORENA, pero nomás en el membrete; lo cierto es que la gente no quiere saber de pretextos en virtud de que los 30 millones que sufragaron por AMLO, lo hicieron para que los mexicanos con hambre pudieran llenar la barriga a partir de que López Obrador llegara al poder y como todo mundo sabe, aún no inicia la cristalización de este importante compromiso con los tronados. Y por si lo anterior fuera poco, en Tepic priva la ley de la selva en todas las colonias, donde los conductores hacen de las suyas con impunidad, usando sus calles como pista de carreras y atropellando a la gente que, creyendo en las leyes de tránsito, camina sin creer que le puede llegar la muerte bajo cualquier circunstancia. Hace unos días, un circuitero de la ruta Faisán, mató a un menor de edad amiguito de mis dos pequeños hijos; si echaron al bote al asesino y le pagaron como dicen a la mamá, la cantidad de 500 mil pesos, no le devuelve la vida a Brayancito; urge la presencia de agentes de tránsito municipales y estatales en todas las colonias de Tepic, para terminar con la impunidad de los conductores y hacer una limpia de los carros mal estacionados y la chatarra vehicular, nido de alimañas de cuatro y de dos patas. Ojalá y el maestro Castellón se anime a dar la orden para que los tránsitos banqueteros lleven orden a las colonias de la capital de Nayarit, para que ya deje de ser Tepic un rancho grande donde ladran los perros, mugen las vacas, rebuznan los burros, relinchan los caballos y berrean las cabras, animales que son señores también de las dos márgenes del contaminado Río Mololoa, cuerpo de agua que merece mejor suerte porque Dios no lo hizo para que lo usaran como retrete. Sin duda la muerte continúa siendo pareja y se lleva seres humanos de todas las edades y de clases sociales indistintas. Ayer marchó al continente del nunca más, Don Javier Germán Rodríguez Jiménez, a quien conocí cuando su servidor estudiaba junto con la magistrada Leticia Bermúdez, en la prepa abierta, antecedente inmediato de la prepa trece, donde llegó a estar el ex gobernador Roberto Sandoval Castañeda, al que expulsamos por su pretensión de imponernos a un grupo de porros; era director de la escuela, el licenciado Manuel Rodríguez Sandoval, gran amigo y colaborador del maestro Germán, procurador de Justicia del Estado por tres meses, de donde renunció por no prestarse a los enjuagues de Edgar Veitia, pasaje de su vida contado en el libro que le dedica Oscar Verdín Camacho, periodista de altos vuelos. Germán Rodríguez fue rector de la UAN, supliendo al controvertido Dr. Petronilo Díaz Ponce Abundis, señalado por su afición a resolver los problemas con violencia homicida. El maestro Germán ocupó también la secretaría general de gobierno siendo gobernador de Nayarit Celso Humberto Delgado Ramírez, dando muestras de trabajo fecundo y cabal honestidad. De igual manera aplicó la justicia al frente de la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia, presentando cuentas claras al término de su encomienda. Descansa en paz amigo Germán y gracias por haberme apoyado con una beca que me sirvió para terminar mis estudios de bachillerato…PALESTRAZO: Águeda tiene razón, San Blas está siendo gobernada por una alcaldesa vulgar que cuando habla siempre menciona el miembro viril y la vagina; dicen que su voluntad caprichosa no tiene fronteras; siempre que haya dinero de por medio, sería capaz de cobrar hasta por el uso del aire; pero mientras en el Congreso del Estado no le den entrada al juicio político que le tienen enderezado miembros de su propio cabildo, la famosa Candy seguirá haciendo de las suyas a diestra y siniestra.

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