Opinión de Octavio Camelo Romero – EL FMI-PRIAN NOS QUIERE LLEVAR A UNA CRISIS COMO EN ECUADOR

Por Octavio Camelo Romero

La derecha americana ya hechó mano de su aliado, el Fondo Monetario Internacional, para según ellos, darle reversa a la Cuarta Transformación que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador e instaurar nuevamente el neoliberalismo. Su cantaleta respecto a la economía mexicana y a la economía global, no es nueva. En relación con la situación mundial se habla de que los conflictos comerciales entre USA-China y otros, han llevado a una “desaceleración sincronizada”, la cual habrá que resolver. Y que el efecto acumulativo de los conflictos comerciales significará una reducción de 700,000 millones de dólares en la producción del PIB mundial para el 2020, o alrededor del 0.8 por ciento. Este hecho de por sí genera una desestabilización a la economía mexicana, sobre todo al circuito orientado al mercado norteamericano, en vista de que el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el comercio estadounidense. Una mayor parte de las pérdidas del PIB se originarán por la pérdida de confianza empresarial y por las reacciones negativas del mercado.
En cuanto a la situación interna del país, el FMI considera que las prioridades políticas planteadas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador aumentaron la presión a las finanzas públicas. Por ello, la principal acción de las autoridades mexicanas debe ser aumentar los ingresos fiscales. Con tal propósito, el Fondo recomienda 1) aplicar el Impuesto al Valor Agregado, IVA, a los alimentos, hoy exentos, 2) abolir la política de precios de las gasolinas, porque usar mecanismos fiscales para evitar que los precios aumenten por encima de la inflación, beneficia desproporcionadamente a los ricos. Para el FMI el compromiso de las autoridades es fuerte, y la política monetaria del Banco de México ha logrado llevar la inflación al objetivo del 3 por ciento. No obstante, el crecimiento ha disminuido y las presiones fiscales están aumentando. Para este año se considera que la expectativa decreció, de 0.9 a 0.4 por ciento. 3) el FMI considera necesarias medidas adicionales para cumplir con los objetivos fiscales de reducción de la deuda y del déficit, y al mismo tiempo, financiar el gasto. Las previsiones del Gobierno de AMLO, según el Fondo, se basan en supuestos optimistas para el crecimiento del PIB, la producción de petróleo y los ingresos fiscales. Empero, según él, la principal prioridad debe ser incrementar los ingresos fiscales no petroleros y hacer al sistema tributario más progresivo, que grave en mayor proporción a los ingresos altos.
En síntesis, el Fondo Monetario Internacional propone 1) gravar con IVA de 16 por ciento los alimentos, 2) en relación con el impuesto a las ganancias empresariales y al ingreso de las persona, racionalizar ciertas deducciones existentes y ampliar el límite máximo del impuesto sobre la renta, ISR, en 32 por ciento, 3) en relación con la política de precios de gasolina, debe abolirse, 4) reformular los impuestos a la propiedad y registro de vehículos para reducir las transferencias del Gobierno central a las entidades federativas y municipios, 5) abolir la reducción del IVA y del ISR en la frontera norte del país, 6) reconsiderar el plan de negocios de Pemex. El plan de negocios limita la cooperación con firmas privadas. Son más importantes las asociaciones entre Pemex y el sector privado para aumentar la producción, dadas las presiones fiscales, etc. Las finanzas de Pemex son frágiles y carga una deuda de más de 100,000 millones de dólares. Sin embargo, queda claro que la visión del FMI es diametralmente opuesta a la visión de AMLO. Por eso, todas las propuestas del Fondo son un revés a los compromisos de Andrés Manuel, son una negación a la cuarta transformación, son una trampa para llevar al país a una crisis política, más profunda que la crisis de Ecuador. La derecha ya olvidó que más de 30 millones de mexicanos votamos por AMLO y que más de 70 millones lo estamos apoyando. En fin.

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