El presupuesto 2020 y los municipios

Conversado el tema con un grupo de profesores, varios de ellos economistas, llegamos a las siguientes conclusiones, respecto a la formulación del presupuesto federal para el año 2020, y su impacto en los municipios mexicanos.
En primer lugar, el diseño del presupuesto obedece a criterios de política económica de un gobierno de izquierda (moderada). Quiere decir esto que se privilegia a los sectores que nunca han sido favorecidos por el desarrollo económico, es decir, los pobres, desempleados y marginados.
En segundo término, se disminuyen partidas que antes privilegiaban el gasto suntuario del gobierno federal y los gobiernos de los estados, anulándose los proyectos de lujo. Por ello, atendiendo la lógica que se muestra en el proyecto de presupuesto 2020, los municipios mexicanos tendrán que ajustar el cinturón y tomar decisiones de austeridad, en los siguientes aspectos que sugerimos tomar en cuenta para evitar sobresaltos.
1.- Pagar sus deudas municipales a la SHCP o bancos privados, lo más pronto posible, para evitar sangrías mensuales por intereses que disminuyan su capacidad de operación.
2.- Disminuir en 50% su personal de confianza.
3.-Presupuestar con exactitud los recursos que apuntalen los servicios municipales básicos.
4.-No hacer obras monumentales sin apalancamiento de recursos propios.
5.-Evitar endeudamiento de banca privada en el corto y mediano plazo.
6.- Transparentar su gasto público mensual y estar atentos al ORFIS local y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), esta última vigilará la aplicación de fondos federales mensualmente.
7.- Disminuir gastos de representación, viáticos, bonos y cualquier otra prestación personal, como seguro médico privado o compensaciones diversas.
8.-Disminuír gastos de combustibles.
9.- Centrar atención en obras de necesidad inmediata, cómo bacheo, alumbrado, drenaje, agua potable y seguridad.
10.- Considerar que no habrá partidas especiales para proyectos municipales, ni se autorizarán recursos (discrecionalmente), que no estén aprobados por la Cámara de Diputados.
El presupuesto federal 2020, está diseñado para amortiguar el dispendio económico y equilibrar las finanzas nacionales. Será difícil hacer obras de gran calado en municipios, salvo que sean con recursos propios. El presupuesto federal busca apoyar el programa prioritario de las 100 escuelas universitarias en todo el país, mismo que permita maniobrar al Ejecutivo federal en materia de educación superior (saltando la burocracia sindical y directiva de las universidades autónomas, que niegan el ingreso a estudiantes, abultan el gasto administrativo y lo disminuyen en lo académico).
La idea es establecer escuelas universitarias que resuelvan los problemas de cada región (para generar desarrollo personal, no sólo crecimiento económico “concentrador” de la riqueza producida). Escuelas universitarias que atiendan municipios aledaños con problemática ecológica, agropecuaria, salud comunitaria, ingenierías diversas, gobierno y administración pública. Asimismo, privilegia el rescate y terminación de los 80 hospitales públicos, que han estado abandonados desde el gobierno de Felipe Calderón (PAN), hasta Peña Nieto (PRI). Estos hospitales tienen fachada y techo, pero no están equipados y, por tanto, carecen del personal especializado. Los gobiernos municipales tendrán, ante este escenario, que aprender a recaudar ingresos propios, bajarse los altos sueldos que ganan y los privilegios, y con ello dejar de depender, como hoy sucede, en un 85% de los recursos del gobierno federal.
El diseño presupuestal 2020, está orientado a generar cultura de disciplina recaudatoria (fiscal) y gasto (programado) responsable. La Federación, no entrará al rescate de estados ni municipios en quiebra. No hay partidas propuestas para ello. Por tanto, hay que ajustar el gasto no necesario. Los gobiernos municipales tendrán que resolver sus pendientes con los recursos que puedan recaudar y ahorrar. No hay de otra, la misma realidad económica obliga a disciplina de austeridad. De esta manera, se contendrá la inflación y se podrá elevar el nivel de compra del salario mínimo. Quiere decir que el salario tendrá margen de adquisición, en tanto la inflación se controle, dado el mínimo déficit de gasto gubernamental.
Es una cuestión complicada, nada fácil de entender, pero tiene lógica matemática. Se trata, de enderezar el barco (país), que está cargado a beneficiar a grupos “concentradores de riqueza” (banqueros, empresarios, comercializadoras, minería, aseguradoras, especuladores de fondos buitre internacionales). Este será el primer presupuesto federal, elaborado por el Presidente de México y su gabinete económico, ya que el anterior (hoy vigente, 2019), lo dejó elaborado al 85% el gobierno neoliberal de Peña Nieto (PRI) y aprobado por su bancada de diputados. En ese presupuesto le dejaron muchas trampas (pagos, contratos, deudas, subsidios, robos), al Presidente López Obrador. Lo hicieron con toda maldad.
Ahora, en el nuevo presupuesto federal, se trata de hacer llegar el gasto público directamente desde el gobierno federal, a los que lo necesitan (sin pasar por los gobernadores ni los presidentes municipales), los beneficiarios estarán registrados en programas de “bienestar” públicos. Se eliminan intermediarios y favoritismos. Se quitan subsidios a sindicatos al servicio del Estado. Ninguna organización campesina tendrá subsidios. Los recursos llegarán directos al productor del campo, previamente censados. Con ello se evita la manipulación de obreros, campesinos e indígenas por partidos políticos y caciques locales.
Es aquí donde los delegados federales, “Servidores de la Nación” en los estados, adquieren importancia estratégica en la política del gobierno nacional de izquierda 2018-2024. El primer año de gobierno fue pensado para generar “estabilización” (ganar confianza y dar certidumbre jurídica y social a todos los sectores); el segundo año, para creación de la infraestructura básica (teoría de Keynes), que apuntale al nuevo régimen en materia económica; el tercer año, está planeado para “despegar” el crecimiento económico y evitar, a toda costa, la “concentración de riqueza” en los grupos dominantes formados en el periodo neoliberal (1980-2018), con ello, se prevé ganar las elecciones intermedias del 2021 y, la ratificación del presidente de México, para dar entrada a nueva Constitución Mexicana, ahora sí, con la “esencia” de la IV Transformación, que NO permita regresar al pasado neoliberal del PRIAN.
Para lograr lo anterior Morena deberá estar unificado y actuando cómo partido-movimiento social. El proyecto de presupuesto 2020, evitará que los ciclos del capitalismo (neoliberal) dominen los criterios de política gubernamental. Es cuestión difícil, pero posible, es cómo entrar en río caudaloso, rodeado de riscos filosos que en cualquier momento pueden hacernos naufragar, pero el timonel y sus remeros, deberán estar atentos al centro del río, vigilando las orillas peligrosas. Se tendrá que cuidar rigurosamente, el uso del gasto público y, están dadas las leyes para castigar cualquier abuso al mismo (la corrupción ya es delito grave, sin derecho a fianza).
La política presupuestal federal apoya proyectos de infraestructura nacional (focalizados al sur-sureste de México), así como el aeropuerto Santa Lucía. La Auditoría Superior de la Federación (ASF), entrará a jugar, junto con la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la Fiscalía General de la República (FGR), papel relevante para atrapar a corruptos (políticos, presta nombres y contratistas). El que la “hace la paga”, es el lema interno de la SHCP actual. La experiencia en países latinoamericanos, ha nutrido a los asesores (Dussel, Akerman, Meyer, Heinz), del ejecutivo federal, además del pueblo mexicano que es su asesor principal.
La política del presidente Obrador, es “mandar obedeciendo” (poder obedencial), y no poder de dominación/imposición/represión propio del PRIAN. El poder obedencial, es el “nuevo giro” latinoamericano a la izquierda. Se trata de que no se cometan los errores del continente. A su vez, aprovechar lo mejor del gobierno de Brasil, en los tiempos de Lula Da Silva y Dilma Rouseff de Uruguay de José Mujica, la experiencia agraria e indigenista de Evo Morales. La política del “Buen vivir” (Bolivia, Ecuador) y la experiencia cultural argentina de los Kirchner. Sabemos, que no habrá “milagros” de desarrollo inmediatos (clamor de la derecha conservadora del PRIAN con que ataca a AMLO), ya que el país tendrá que seguir pagando 500 millones de pesos mensuales por concepto de deuda externa (heredada de los gobiernos del PRIAN), la cual tendrá que renegociarse (lo más pronto posible), ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), instituciones de lucro del capitalismo internacional.
Peña Nieto (PRI), dejo al país con deuda externa de 10 mil millones de dólares, la duplicó en seis años. El país fue saqueado y sus empresas públicas privatizadas. No le queda otra al gobierno actual, sólo enviar un proyecto de presupuesto, que le dará mucha importancia al SAT y a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la SHCP, para qué controlen la facturación falsa y el lavado de dinero (sustento de la delincuencia). Por lo anterior, los ayuntamientos, en sus cabildos, tendrán que modificar su planeación. Deberán (por ley nacional de Planeación) alinear sus Planes Municipales de Desarrollo, a los Planes estatales y estos, al Plan Nacional de Desarrollo (2018-2024). La estrategia está planteada para lograr un CAMBIO DE RÉGIMEN (abarca mentalidad, subjetividad, leyes, instituciones) y no sólo de ESTADO, si se logra, hará muy difícil, se vuelva a gobernar en beneficio de ricos y poderosos, en caso de que regresarán los gobiernos neoliberales del PRIAN. Esa es la estrategia de la “IV Transformación Nacional” reflejada en el presupuesto federal 2020.
Así que los ayuntamientos de México, deberán reprogramar gastos y, apuntalar proyectos con sus propios recursos. No hay partidas extraordinarias por concursar ni recursos adicionales que negociar. Si quieren hacer obras en sus territorios, la burocracia municipal (cabildos, personal de confianza y sindicalizados), tendrán que bajarse los altos sueldos, los privilegios de bonos, hospitalización particular, enormes aguinaldos, para ahorrar e invertir. Esos son los Criterios de Política Económica del presupuesto federal para el año 2020.
Los diputados federales ya debaten abiertamente (usted lo puede ver, en directo, en el canal del Congreso), la propuesta enviada por el ejecutivo de la nación. Propuesta que no es del agrado de los diputados del PRIAN/PRD/MC/PANAL/VERDE, porque anula los “moches” (corrupción), es decir, las negociaciones que hacían estos (los diputados), con los presidentes municipales de sus distritos, para quedarse con un porcentaje de lo que les tocaba a los ayuntamientos… Con ello se frena, de entrada, la corrupción que se practicaba entre los integrantes del Congreso federal (y también locales)… En el presupuesto 2020, está presente, por primera vez, la esencia de la política social obradorista que dice… “Por el bien de México, primero los pobres”.

*Politólogo (UNAM, BUAP). Catedrático. Investigador Universitario.
jesusgar57@hotmail.com

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