Opinión de Octavio Camelo – CENTENARIO DEL PARTIDO COMUNISTA MEXICANO. EL PCM EN 1968

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El Partido Comunista Mexicano, por sus siglas PCM, se fundó el 24 de noviembre de 1919 y feneció en 1981. Fue un partido histórico de la izquierda mexicana, fomentó la formación de varios sindicatos nacionales de la industria, así como de organismos de campesinos y sectores populares.
La Desestalinización en 1956, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, la presencia de nuevas corrientes de pensamiento como el maoísmo y el eurocomunismo, y la ausencia de un solo organismo internacional aglutinante de los partidos, determinaron un proceso de renovación política y reposicionamiento ideológico en el PCM. A partir de esos momentos, el partido modificaría su programa y sus estatutos, e incluirían, además de la tradicional lucha por la emancipación de la clase obrera y campesina, la democratización de las organizaciones populares, de la sociedad en general y del régimen político, la inclusión de la lucha electoral para acceder al Poder y el empoderamiento de los sectores sociales.
Por ello, en la década de los años 60 del siglo XX, diversificó sus cuadros políticos, asumiendo nuevas luchas sociales, incluidas aquellas tendencias progresistas resultantes de la llegada al poder de regímenes socialdemócratas en gran parte del mundo. No obstante siguió involucrándose de lleno en las luchas tradicionales, pero con un enfoque más independiente al tenido en décadas anteriores; por ello participó de organismos plurales que se conformaron en esta década como el Movimiento de Liberación Nacional, la Central Campesina Independiente y el Frente Electoral del Pueblo, así como de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos.
Esa independencia respecto a los soviéticos se manifestó en mayo de 1968 cuando el PCM condenó abiertamente la invasión de la URSS a Checoslovaquia en el marco de la Primavera de Praga.
Respecto al Movimiento Estudiantil de 1968, y contrario a lo divulgado por los medios de comunicación de la época, y asumido por el gobierno, la participación del Partido Comunista y sus órganos, fue secundaria. La actividad partidista se encontraba más activa y ligada, primero a la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, CNED, y luego a las Juventudes Comunistas, JC, quienes realizaban trabajo partidario de base y de divulgación, y además, de organización y de apoyo en los inicios del Movimiento Estudiantil y luego en el Consejo Nacional de Huelga. Sin embargo, conforme se agudizó la represión el Buró Político del PCM hizo presencia con desplegados y comunicados llamando a la defensa de los estudiantes. Estudiantes miembros de las Juventudes Comunistas se integraron a los distintos comités y a la dirigencia del Consejo Nacional de Huelga; además participaron como brigadistas en las manifestaciones, en el Zócalo y en la Marcha del silencio.
Por su parte el gobierno mantuvo una actitud vigilante e incluso acosadora a miembros y simpatizantes del partido, no sólo por las dudas de si había o no participación directa, sino también para respaldar la imagen pública de culpar al partido.
Entre los muertos, detenidos y desaparecidos en la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco estuvieron miembros de las Juventudes Comunistas. Un día más tarde, el PCM se convirtió en el único partido político del país que rechazó abierta y públicamente la represión del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. En noviembre 1968, militantes del PCM encarcelados en Lecumberri renunciarían a su militancia partidista.
La represión, el hostigamiento contra el partido y la parálisis política del mismo derivada de la detención de sus líderes, llevaron a varios cuadros del partido, especialmente de las Juventudes Comunistas, a tomar el camino de la guerrilla tanto rural como urbana. La represión desembocaría en la denominada Guerra sucia que emprendió el régimen de Luis Echeverría contra los sectores más radicales de la izquierda.
El partido pasó por un proceso de mesura y, aunque tuvo un crecimiento de simpatizantes en amplia zonas rurales y suburbanas, devino en el abandono de sus posturas radicales, lo que causó la separación de más de sus miembros. Dirigentes como Arnoldo Martínez Verdugo, Pablo Gómez, Gerardo Unzueta, Eduardo Montes, Arturo Martínez Nateras y Gilberto Rincón Gallardo, en aras de la supervivencia del partido impulsaron la política electoral, la moderación del concepto dictadura del proletariado por el de poder democrático popular, la inclusión de demandas ecológicas y feministas, la defensa de los derechos políticos del clero y de los homosexuales, y la condena al militarismo soviético y estadounidense.
En 1976 el PCM postuló como candidato presidencial al líder ferrocarrilero Valentín Campa quien obtuvo alrededor de un millón de votos, los cuales no fueron válidos oficialmente por falta de registro legal del candidato. El nuevo presidente José López Portillo y su Secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles emprendieron negociaciones con las organizaciones de izquierda las cuales desembocaron en la amplia reforma política de 1977 que le otorgó el 3 de mayo de 1978 el registro al PCM y a otros partidos políticos de izquierda, lo que les permitió participar en las elecciones legislativas de 1979 y obtener por primera vez en muchos años una presidencia municipal, en Alcozauca de Guerrero, y 18 diputados federales por representación proporcional en la LI Legislatura.
Finalmente en 1981 con un esfuerzo para lograr la unificación de todas las fuerzas de izquierda, el PCM decidió fusionarse con el Movimiento de Acción y Unidad Socialista, el Partido del Pueblo Mexicano y el Movimiento de Acción Popular, constituyendo un nuevo partido político, el Partido Socialista Unificado de México, PSUM, que después se fusionaría con el Partido Mexicano de los Trabajadores, para formar el Partido Mexicano Socialista, PMS. En función de la unidad y del des-tintarse de la ideología del comunismo, en 1988 el candidato del PMS Heberto Castillo declina a favor de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien ante el fraude en las Elecciones federales de México de 1988, se incorpora al Frente Democrático Nacional el cual acabó convirtiéndose en el Partido de la Revolución Democrática, PRD, mismo que desde entonces ha usufructuado el registro y recursos del extinto Partido Comunista Mexicano. En fin.

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