Opinión de Octavio Camelo sobre la crisis de la UAN

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN DE AMLO GENERA JUSTICIA NO INJUSTICIA

Por Octavio Camelo Romero

Aparentemente es un misterio la existencia de la Cuarta Transformación; mucho se ha especulado al respecto pero poco se ha comprendido su significado; lo cierto es que viene a inaugurar un punto de quiebre o de inflexión en la línea histórica de la vida sociopolítica de México.
Con el General Lázaro Cárdenas del Rio cobra vida el Estado de la Revolución Mexicana; sin embargo, también comienza el proceso de adecuación de ese Estado a un sistema de producción capitalista; algunos más, otros menos, pero los presidentes posteriores al “Tata” buscaban la transformación del Estado de la Revolución Mexicana en el Estado Capitalista, de un capitalismo al estilo mexicano. De todas esas mutaciones surge el modelo de economía mixta y del Estado rector de la economía nacional.
Empero, a la llegada de Miguel de la Madrid Hurtado a la Presidencia de la República, y con él, la incorporación en su gobierno de jóvenes postgraduados en las universidades de Estados Unidos de América, la campaña de adecuación del Estado se convirtió en cruzada de desmantelamiento del Estado de la Revolución Mexicana y del surgimiento del Estado Neoliberal, proceso que tuvo su culminación con el gobierno de Enrique Peña Nieto.
La lógica de la transmutación al Estado Neoliberal se basó en los pactos cupulares, en la corrupción, en reformas a la Constitución Política y leyes secundarias, en la explotación de los trabajadores, mujeres, niños e indígenas, en la injusticia social, en la privatización de las empresas del Estado o de participación estatal, en la creación de la indigencia de los trabajadores, en el desempleo, en el Estado al servicio del Capital y no del Pueblo, etc. Por esto, la Cuarta Transformación no puede seguir una línea de continuidad, más bien, significa una ruptura con el pasado inmediato y mediato, se trata del rompimiento desde la raíz de ese estado putrefacto del neoliberalismo.
La Cuarta Transformación busca un cambio moral y profundo en las relaciones del Estado con la sociedad, con el sector privado, con el sector social y con el sistema político; y la lucha contra la corrupción es barrerla “de arriba para abajo”, como se barren las escaleras; por eso en el caso de las universidades como la UAN, no se trata de perjudicar a los docentes y trabajadores administrativos, que nada tienen de culpa de las corruptelas que se hayan hecho en el pasado, sobre todo en los periodos de los gobiernos neoliberales.
La SEP está infiltrada por neoliberales y miembros distinguidos de la derecha. Por su origen no pueden pensar como Andrés Manuel López Obrador; su formación es antidemocrática, más bien, burocrática; tienen la tendencia a criminalizar todo aquello que se oponga a sus designios; para ellos no existen personas, existen autómatas enajenados del pensamiento humano y hechos para ejecutar acciones dictadas por ellos mismos; por eso, pretenden que la mayoría de los docentes y trabajadores administrativos acepten unos acuerdos que se tuvieron sin el conocimiento de los implicados, que se suscribieron sin el consenso de los agremiado, que se basaron en los pactos cupulares. Y con mucha razón, los agremiados están protestando porque la crisis financiera de la UAN se la quieren dejar caer a los hombros de los docentes, al bolsillo de los docentes.
La crisis universitaria no es nueva ni tampoco es únicamente financiera; estamos frente a una crisis estructural que amerita una refundación de la UAN; pero eso no implica que sobre las espaldas de los docentes caiga la carga económica de la crisis. Por eso, los universitarios apelan a la Cuarta Transformación que en ningún momento se propone perjudicar a los trabajadores, antes bien, plantea acabar con la corrupción y transparentar el manejo de todos los recursos. En fin.

 

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