Opinión de Octavio Camelo – LA NUEVA REALIDAD DE NUESTRA VIDA QUE TODAVÍA NO ASIMILAMOS

En nuestro día a día, nos atormenta el término “incertidumbre” porque lo asociamos a la zozobra emocional y a la angustia, motivo por el cual tratamos de evitarlo a toda costa. Nos inquieta nuestra incapacidad de pre-ver los acontecimientos futuros, aquellos que están más allá de los que tenemos enfrente. Sin embargo, la incertidumbre, la volatilidad y la inestabilidad se han convertido en el nuevo estándar de vida de la sociedad. En este sentido, la incertidumbre se vuelca de su negatividad en la positividad del nuevo ecosistema en el cual vive la sociedad contemporánea. Y por lo tanto, surge la adaptabilidad como cuestión central y fundamental del ser humano de este tiempo y del futuro. Fueron los militares del ejército norteamericano los primeros en ver la necesidad de la adaptación a las circunstancias por cambiantes que estas fueran. En la década de los 90 dieron luz a su acrónimo VICA, Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad, para redefinir las condiciones en que operaban durante los conflictos armados de Irak y Afganistán.

La crisis económica del 2008 se significa como la voz de arranque para éste nuevo entorno. Sin embargo, el cambio genera miedo, sobre todo, un miedo frente a la incertidumbre que genera lo nuevo, lo desconocido. La forma de superar el miedo es tomar el cambio como algo propio.

El desarrollo científico y tecnológico está influyendo en esta nueva realidad inestable e impredecible. El Internet ha transformado nuestra manera de vivir y de trabajar. La Red de redes nos ha conectado con el mundo entero. Gracias a Internet el acceso a la información se ha democratizado. Los Smartphones se han extendido por todo el planeta y se han convertido en un apéndice robotizado del ser humano, como su quinta extremidad y segundo cerebro. Y estos como otros avances, se deben al desarrollo científico-tecnológico. Algunas de las tecnologías que han impactado al mundo son: La Inteligencia Artificial, La Impresión 3D, La Genómica y Las Ciencias Médicas, etc.

Algunos escritores opinan que el progreso exponencial en inteligencia artificial, robótica, computación infinita, redes de banda ancha, manufactura digital, nanomateriales o biología sintética permitirán en el futuro reducir las distancias entre las clases sociales. Sin embargo, no se han dado cuenta que el desarrollo tecnológico no es privativo de nuestro tiempo, ha existido en cada uno de las forma sociales de vida y el resultado ha sido la producción de mayor riqueza y de mayor pobreza en la mayor parte de la sociedad.

El mundo está cambiando vertiginosamente y estos cambios están afectando nuestro modo de vivir, nuestra forma de relacionarnos socialmente y nuestra vida familiar. Los conductores y los jóvenes actuales no concebirían tener que orientarse en la ciudad sin la ayuda de un GPS lanzado desde una aplicación en su Smartphone. Ni los televidentes contemporáneos aceptarían una pantalla estática en la que no pudieran escogen la serie o la película que desean ver. Hoy somos dependientes de una tecnología cambiante a ritmos exponenciales. Esa es la nueva realidad de nuestras vidas. En fin.

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