Opinión de Octavio Camelo – LAS ALIANZAS POLÍTICO-ELECTORALES SE CONSTRUYEN Y NO SON NUEVAS EN MÉXICO

 

En su sentido más amplio, concebimos a la “política” como plataforma de “intereses” de sujetos individuales o colectivos, o de personas físicas o morales. Y también en su sentido más amplio, concebimos a las “alianzas” de estos sujetos como una “necesidad” cuando por sí solos no pueden conseguir un objetivo o alcanzar una meta. Pero para ello, como dice mi amigo Jaime Cervantes Rivera, la alianza hay que construirla, pues se trata de conjunción de voluntades.
Cabe mencionar que Mao Tse Tung fue un extraordinario estratega de las alianzas. Su profundo conocimiento y manejo de la “dialéctica” le permitía visualizar con asombrosa claridad las contradicciones sociales y su jerarquización, para a partir de allí promover las alianzas pertinentes para ese momento. Sin embargo nunca pasó por alto los planteamientos de Carlos Marx y Federico Engels de que la cabeza dirigente de tales alianzas siempre debería recaer en la Clase Obrera porque era la única forma que garantizaba el avance revolucionario contra el capitalismo. Desde luego que en las “alianzas electoreras” no se trata de ir en contra del capitalismo, sino más bien, a favor de él, buscando resolverle sus problemas. En este aspecto, uno supone que en el asunto de las “alianzas” debe haber una racionalidad, pero más bien encontramos con una aparente irracionalidad. Sin embargo, sea lo que sea, es pertinente hacer una reflexión sobre las “alianzas” y su existencia en nuestro país.
Dos o más sujetos o personas se juntan o se alían cuando tienen una “necesidad en común” y cada uno por sí solo no puede satisfacerla. Para lograr la “satisfacción de dicha necesidad” se requiere el concurso coordinado de los sujetos, esto es, se constituye una alianza entre ellos. La alianza no obliga al sometimiento. Más bien presupone el diálogo y el acuerdo de voluntades. Por otra parte, las alianzas son válidas durante cierta temporalidad. La duración está en función de lo que se acuerde o del tiempo requerido para la satisfacción de la necesidad.
La “alianza” no es “entrega”. La entrega se diferencia de la alianza en que uno de los dos sujetos se somete física y psicológicamente al otro. Deja de pensar por sí para asumir el pensamiento del otro como propio, deja de tener sentimientos de por sí para asumir los sentimientos del otro como propios, deja de tener comportamientos, actitudes y emociones de por sí, para asumir los comportamientos, las actitudes y las emociones del otro como propias. En una palabra la “entrega” significa auto enajenarse o ser presa de la enajenación, es decir, despojarse de su identidad, de su personalidad para asumir la personalidad del otro como propia.
En Nayarit y en México no son extrañas las “alianzas” entre los Partidos Políticos nacionales y locales. En el país datan desde 1909 cuando el partido Reeleccionista, el Partido Nacional Democrático y el Gran Partido Nacional Obrero lanzaron la candidatura de Porfirio Díaz a la presidencia y de Ramón Corral a la vicepresidencia. En 1976 el Partido Socialista, el Partido del Pueblo Mexicano y el Partido Revolucionario Institucional lanzaron la candidatura de José López Portillo a la presidencia. En 1988 con la salida de Cuauhtémoc Cárdenas del PRI y con la alianza de los partidos Popular Socialista y Socialista de los Trabajadores se formó el Frente Democrático Nacional que postulara a Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia. Triunfo que el capital impidió su realización. En 2006 y 2012 se repite la escena pero con Andrés Manuel López Obrador.
Por su parte las alianzas entre el PAN y el PRD tampoco son nuevas. En 1991 lanzaron a Salvador Nava al gobierno de San Luis Potosí. En 1992 se aliaron en Tamaulipas, en 1999 en Nayarit y Coahuila, en 2000 en Chiapas, en 2001 en Yucatán, en 2004 en Oaxaca, Chihuahua y colima, etc. En 2013 la alianza PAN-PRD en Baja California Norte lanza a Francisco Vega de Lamadrid como candidato al gobierno. Esta alianza estuvo integrada por PAN-PRD más Nueva Alianza y el partido local PEBC, etc. La otra significativa “alianza” fue la del PRI-PAN-PRD-Peña Nieto que llamaron Pacto por México y que sirvió para terminar de entregar al país al Capitalismo Transnacional bajo el esquema del neoliberalismo.
Por eso es muy natural que las representaciones estatales de los partidos nacionales se reúnan a dialogar y a explorar la posibilidad de otra alianza triunfadora en Nayarit. En fin.

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