La estrategia del presidente para reactivar la economía nacional no está mal

 

A propósito de la reunión estratégica de gobernadores y empresarios del noreste llevada a cabo el pasado viernes 24 de abril en Parque Fundidora Monterrey, encabezada por «el Bronco», donde exigen al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la revisión del pacto fiscal, la reapertura de industrias y se cancelen la construcción del Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el Aeropuerto Santa Lucía para que el dinero se invierta en el plan (que es su plan) de reactivación económica. Hay que decir, qué tal vez no se han dado cuenta que estamos viviendo una situación atípica, en donde peligramos todos o de plano, que son insensibles e individualistas. Es más que evidente que unos buscan espectacularidad y raja política y que ambos, buscan la utilidad económica, lo que no se vale en estos momentos, en los que es más importante la salud de todos, la fraternidad y la unidad nacional.

No señores gobernadores y señores empresarios, en esta ocasión la ciudadanía no está de acuerdo en que se acuda a su llamado de auxilio y rescate, para después convertir en deuda pública lo que a ustedes se les prestó. Con un FOBAPROA, heredado por los gobiernos NEOLIBERALES, sobra y basta.

Es momento de que revisen letra por letra las cláusulas de sus contratos con sus aseguradoras.  Con toda seguridad deben tener cobertura por inestabilidades económicas derivadas de situaciones de esta índole. Háganlas valer.  O de plano pídanle prestado directamente al fondo monetario internacional.

Como dicen por ahí «hay que tener conciencia, congruencia y viceversa». Hay que entender que estamos ante una crisis mundial, muchas veces mayor a la gran depresión que se vivió en 1929, que en días pasados el precio del petróleo sufrió un derrumbe tal, que se pagaba en precio negativo y como todos sabemos es una de nuestras principales fuentes de ingresos, lo mismo sucede con las economías de nuestros paisanos que viven en Estados Unidos de Norteamérica, están mermadas, agotadas, motivo por el cual se prevé una caída del envío de remesas a nuestro país, en un alto porcentaje.

Sin ingresos sustanciales, con resistencia al pago de impuestos y con la obligación de sostener todos los gastos de los diferentes institutos y secretarías como la de salud, donde son necesarios: insumos, medicamentos, equipos y personal médico en los hospitales, es incomprensible que pidan  prestado para sus empresas y que exijan una revisión y modificación al pacto fiscal. Tal parece que no alcanzan a ver que como dice el dicho «no está el horno para bollos» o tal parece que los dejaron empicados, pues cuando había una crisis su propuesta era ley y el gobierno solicitaba créditos para sacarlos del bache y le daba la espalda a los de abajo, al pueblo.

En esta ocasión no será posible salvar a las enormes trasnacionales, pero tampoco se les avandonara, sólo que hay prioridad, primero se tiene que apoyar a las medianas y pequeñas empresas, dado que este sector es el que, en un alto porcentaje, mantiene y sostiene la economía nacional-familiar. En ese mismo sentido es que la Presidencia de la República ha girado instrucciones a la secretaría de desarrollo urbano y territorial (SEDATU) para que ponga a disposición de las personas créditos y apoyos para la VIVIENDA, a través de diferentes institutos, con el fin, de que sea por medio de la construcción, autoconstrucción y compra venta de viviendas, que se reactive más pronto la economía, sobre todo en los lugares con más afectaciones por el COVID-19.

La estrategia del presidente para reactivar la economía nacional no está mal, en cierta manera, como dijeran los economistas, es de kínder garden que debe de haber flujo de efectivo entre la población para que las grandes corporaciones también se sostengan. Por eso es que también el Banco de México, dentro del marco de su autonomía, ha decidido destinar algunos fondos para poder apoyar a la pequeña y la mediana empresa del país. Esa es la ruta correcta. #ATodoDar!

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