Opinión de José Desiderio Torres Barrón – Respeto a los límites planetarios

 

Cuando el ecosistema funciona, la naturaleza evoluciona. Es parte de la Historia de la Vida cuando un Planeta funciona con sus leyes normales, señala Julia Carabias Lillo, fundadora de la SEMARNAP y medalla “Belisario  Domínguez” quien nos recuerda, que sin el fenómeno de la fotosíntesis, el ser humano no existiera. Por ello tenemos que respetar los límites planetarios.

México cuenta con 196.7 millones de hectáreas de bosque y es en las selvas tropicales  donde se encuentra el 70 por ciento de la biodiversidad, y donde un millón de especies están en peligro de extinción.

La quema de combustibles fósiles y la agricultura han aumentado los Gases de Efecto Invernadero, alcanzando los niveles más altos en los últimos 400 mil años, registrando en 1750, la era pre-industral 280 PPM y 410 PPM en 2020.

Sin embargo, para el doctor José Sarukhán Kermez,  en los últimos 200 años el ser humano ha generado más destrucción que en todo el tiempo en que nuestra especie ha estado presente en el Planeta. De los 1000 millones de años que tiene el Planeta Tierra, afirma el doctor en Biología y exrector de la UNAM, el Homo Sapiens sólo ha estado en él un 7%, es decir 250 mil años.

Destaca que los ecosistemas son la casa de todas las especies del Planeta. Obtenemos alimento, agua, oxígeno, estabilidad del clima, cuencas hidrológicas estables, polinizadores para los cultivos, diversidad genética. No olvidemos que el 60 por ciento de los alimentos que consumimos los humanos, dependen de las abejas.

Mario Molina, Premio Nobel de Química, nos advierte que estamos cambiando la composición química de la atmósfera debido a que el bióxido de carbono dura en la misma entre décadas y siglos. Asegura que el actual modelo de desarrollo industrial nos ha alertado sobre los límites planetarios que debemos cuidar: el cambio climático, la acidificación de los océanos, el agotamiento de la capa de ozono estratosférica, la interferencia de los ciclos de fósforo y nitrógeno, el uso global del agua dulce, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación química por partículas pm2.5 y pm10.

En este contexto, destaca el reportaje realizado por  el norteamericano Andrew Freedman, para el Washington Post y publicado el 4 de mayo, donde revela que el estrecho rango climático que la humanidad ha preferido durante los últimos 6 mil años, está cambiando hacia los polos de la Tierra.

Publica un estudio realizado por un grupo de antropólogos, climatólogos y ecologistas, entre quienes destaca el investigador holandés Mastern Scheffer del Instituto Santa Fe y de la Universidad de Wageningen y el coautor Tim Kohler, arqueólogo de la Universidad de Washington, titulado “Historia de la Temperatura Global”, la población humana y estimaciones del uso de la Tierra desde mediados del holoceno, comenzando hace unos 6 mil años, hasta 2015, destaca que el nicho climático humano se ha mantenido prácticamente sin cambios desde hace 6 mil años, pero se esperan cambios drásticos en los próximos 50 años, porque dejaría de 1 mil millones a 3bmil millones de personas fuera de la condición climática que ha alimentado a la sociedad humana hasta nuestros días.

Señala el estudio que por cada 1.8 grados Fahrenheit, 1 grado Celsius, de calentamiento promedio global, mil millones de personas tendrán que adaptarse o migrar para mantenerse dentro de las condiciones climáticas más adecuadas para la producción de cultivos, ganado y un ambiente de trabajo sostenible al aire libre.

Apunta que las condiciones óptimas para que la sociedad humana prospere, se requiere una temperatura media anual de entre 51.8 y 59 grados Fahrenheit, de 11 a 15 grados Celsius, como la de Washington que es de 58.2 grados Fahrenheit. Pero el estudio encuentra una segunda banda de temperatura que coincide con la región del Monzón Indio, que ayuda a miles de personas en el Sur de Asia, donde se registra una temperatura media anual de entre 68 y 77 grados Fahrenheit, de 20 a 25 grados Celsius.

El cambio climático y el calentamiento global del Planeta, según el estudio, orilla a planificar en las próximas décadas que del 0.8% de la superficie de la Tierra que experimentan temperaturas medias anuales superiores a los 84.2 grados Fahrenheit, 29 grados Celsius, principalmente en la región del Sahara de África, se expanda para cubrir el 19% de la tierra mundial, afectando  con migración masiva, hambrunas, conflictos que debemos planear en las próximas décadas para 3,500 millones de personas en el año 2070.

Ello obligará a que el rango de temperaturas ideales para la sociedad humana se expandirán hacia los polos “de manera sin precedente”, mientras que el crecimiento de la población se producirá principalmente en los países en desarrollo ubicados en los trópicos y la región subsahariana, lo que exacerba la desconexión entre cómo los humanos se distribuyen y el nuevo clima mucho más cálido y más extremo.

Neil Adger, geógrafo de la Universidad de Exeter, señala que el cambio climático llevará a las grandes ciudades y países enteros a marchar de temperaturas que los habitantes actuales encontrarán inimaginables, lo que las convertirá en menos atractivas, ya que el cambio climático está haciendo que el clima de Washington sea más meridional. Seremos testigos de cambios imperceptibles que durante décadas representarán un cambio profundo en la geografía económica del mundo humano.

Finalmente, John Schellnhuber, director emérito del Instituto Postdam y la investigación del cambio climático en Alemania, sostiene que el estudio es útil porque confirma cualitativamente “el hábitat histórico bastante pequeño de la humanidad en la Tierra y muestra los próximos cambios dramáticos a este hábitat provocados por el calentamiento global”.

Entenderemos mejor los límites planetarios, si comprendemos que en el año 1800, el Planeta Tierra contaba con mil millones de habitantes -según Cambridge, Stanford, Yale, Harvard y la Sorbona-, pasaron 150 años y el Planeta alcanzó los 2 mil millones de habitantes en 1950, pero tan sólo en 70 años, pasamos a más de 7 mil millones de habitantes. Pensemos en cuántas áreas naturales protegidas desaparecieron en China  para dar espacio a una civilización de 1,400 millones de ciudadanos; o en la India que tiene una población de 1,150 millones de habitantes; o en África que tiene mil millones de ciudadanos.

La conservación de la biodiversidad, sobre todo de los bosques y el plancton de los océanos, que producen el 100% del oxígeno que hay en el Planeta, es fundamental para conservar la vida humana en la Tierra.

5 de Mayo de 2020.

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