LLEGÓ LA ERA DEL NEURO PERO NO A MÉXICO

 

La humanidad como totalidad, como universal, nunca antes se le había visto; en el pasado remoto eran pequeños conglomerados constitutivos de las tribus; después aparecieron las comunidades, luego las sociedades clasistas y finalmente, aunque clasista, aparece el capitalismo global como un universal. A partir del desarrollo capitalista, surgen las necesidades de cada fase, las cuales se diferencian según el grado de desarrollo de la ciencia y de la técnica y de las fuerzas productivas en general utilizadas; esta situación conduce a la necesidad histórica de las épocas y de sus requerimientos; y así, es como en el capitalismo contemporáneo surge la cultura del neuro y las ciencias neuro, entre las cuales se encuentra la neuroeducación con sus planteamientos y necesidades.

La humanidad ha estado cambiando aceleradamente en su forma de organización social; y estos cambios han obedecido al desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología en la segunda mitad del siglo pasado y lo que va del presente siglo; sin embargo, y no obstante que el capitalismo ha entrado en una nueva fase de su desarrollo, en la fase de la globalización, del imperialismo de nuevo cuño, del capitalismo transnacional, etc., ha generado necesidades culturales, educativas, políticas, ambientales, organizativas, etc.
Como respuestas a estas necesidades surgen otras y nuevas necesidades, surge la necesidad de un nuevo paradigma de la educación, surgen las necesidades de nuevos conocimientos científicos y consecuentemente de nuevas ciencias; se necesitan profesionales con distinta formación y conocimientos que los que se han formado en la primera mitad del siglo pasado; en esa vorágine surge la neuro-cultura, las neurociencias, la neuropsicología, la neuropedagogía, etc., y está en proceso de surgimiento de la neuroeducación y los neuroprofesores o neuroeducadores.

La neuroeducación es una transdisciplina que se alimenta directamente de la neurociencia, de la psicología y de la pedagogía, o mejor dicho, de la enseñanza en todos los niveles; esta es la razón por la cual se dice que la neuroeducación es la intersección de tres círculos, el de la neurociencia, de la psicología y de la pedagogía.

La neuroeducación promueve un cambio en el paradigma educativo; se enseña y se aprende en base a como el cerebro enseña y aprende; en tal sentido, la nueva educación reclama formar docentes, profesores o maestros en neuroeducación o, en definitiva, formar neuroeducadores; este tipo de profesionales deben saber cómo funciona el cerebro y cómo aprende, cómo construye el pensamiento a partir de la información nueva y de la información almacenada en la memoria; porque si sabemos cómo aprende el cerebro, sabremos cómo tenemos que enseñar;
En un país como México, donde el 80% de las exportaciones es con Estados Unidos, donde más del 50% de los mexicanos se encuentran en situación de pobreza, en donde existen las desigualdades muy acentuadas, en donde los desempleados son una masa de jóvenes, en donde el gobierno desde hace más de 30 años está invadido por la derecha y por tecnócratas, en un país en donde la educación está invadida por neoliberales incultos; en fin, en un país como el nuestro, la neuroeducación no fructificará y los neuroprofesores no existirán socialmente.

Lo ideal es que la neuroeducación cambiara el sistema educativo nacional. Sin embargo, se ve difícil porque al sistema político mexicano le interesa más el control político de los maestros que la educación de los mexicanos. El Partido del Trabajo desde la década de los 90 del siglo pasado, tiene una propuesta educativa para la educación prenatal, inicia, preescolar y en algunas entidades, hasta la escolar. Sin embargo el Estado Mexicano ha sido omiso y lejos de apoyar esta propuesta, la ha combatido. Es hora que se adeuda el salario de 2018 y no se ha pagado totalmente lo que va del 2020. Esta es una muestra que al sistema político nacional no le interesa la educación de calidad para los mexicanos. Lo que le interesa es el control político de los ciudadanos y de los maestros. El SNTE, la CENTE, el CONTU, etc., son instrumentos de control político que tiene el Estado Mexicano. En fin.

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