LA DERECHA Y EL PRIAN NO QUIEREN AL PRESIDENTE LÓPEZ OBRADOR

 

Los Golpes de Estado no son nuevos en Latinoamérica, el siglo XX estuvo plagado de ellos; empero, usaron varias vías además de la armada, sin embargo, lo que cambió fue el tono de voz, algunos usaron las vías jurídicas para justificar el encarcelamiento de los Presidentes y expresidentes, algunos otros usaron la vía política para generar ambientes de ingobernabilidad y evidenciar la salida de los Presidentes, pero independientemente de tales vías, lo que se trataba era reprimir los avances democráticos y volver al autoritarismo.
En pleno siglo XXI la derecha latinoamericana da los “golpes de estado” con un ropaje democratizador pero inmediatamente se quita el disfraz para con su auténtico fascismo redirigir al país y desmantelar todos los espacios democráticos anteriormente construidos e instaurar un gobierno represivo y antipopular. Por sus aparentes triunfos, están o estuvieron en Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, etc., y ahora tratan de estar en México.
Inmersos en un anticomunismo trasnochado, y en una escalofriante ignorancia, luchan en contra de cualquier modelo de participación popular, de cualquier modelo democrático, acusándolo de comunista o de socialista. Por su fanatismo místico no se han percatado que el mundo ha cambiado su modo de vivir, su modo de ver las cosas, su modo de comportarse socialmente, su modo de producir los medios de vida y los medios de producción. No obstante la crisis económicas que generaron los gobiernos del G20, las condiciones de vida de hoy no son las mismas que las condiciones de vida de mediados del siglo pasado.
Los equipos innovadores han cambiado la verticalidad por la horizontalidad, la individualidad por la sociabilidad, han abrazado el trabajo colaborativo y han llegado incluso hasta la innovación pública y abierta, utilizando para ella al Internet y a la Red de Redes. Por eso la vida democrática considerada como “comunista” solo puede estar en las mentes obtusas de una derecha ignorante y fascista.
En México esa derecha fanática y fundamentalista no ha logrado concretar su “Golpe de Estado Suave” al Presidente López Obrador. Sin embargo ha estado distraída en generar marchas opositoras al gobierno de AMLO como se las hizo a Maduro en Venezuela. En su desesperación, la derecha golpista ha sacado cuentas y ha llegado a la conclusión que no va haber fracaso electoral de Andrés Manuel en 2021, en la conformación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y en las gubernaturas de las entidades.
Es obvio que la derecha mexicana está en contacto con la derecha latinoamericana y con la derecha norteamericana. Se siente respaldada por ellas. Pero no hay que olvidar que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales con más de 30 millones de votos, más del 50 por ciento de los votantes. Y que de conformidad con las encuestas y a pesar de la crisis económica que la OMS le generó a México, 6 de cada 10 mexicanos aprueban las Políticas Públicas del Presidente López Obrador.
Las denuncias del PAN ante el INE y la negativa del PRI para apoyar la iniciativa de Ley del Presidente, son muestras de debilidad. En fin.

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