La dexametasona y el Covid-19. Desempolvando viejos fármacos

 

Hoy la dexametasona satura los titulares de agencias informativas como la BBC y de revistas como Nature, informando que puede ser un fármaco prometedor en pacientes hospitalizados en estado grave por Covid-19.

Hoy la dexametasona satura los titulares de agencias informativas como la BBC y de revistas como Nature, informando que puede ser un fármaco prometedor en pacientes hospitalizados en estado grave por Covid-19.

La dexametasona es un esteroide sintético que pertenece a la familia de los corticosteroides, como la cortisona. Tras múltiples ensayos, efectuados desde la década de 1960, mostró ser un antiinflamatorio efectivo en padecimientos como asma, enfisema pulmonar, alergias broncopulmonares o cutáneas, o incluso enfermedades cardiovasculares, depresión, cáncer y ahora Covid-19. Debido a que la patente venció hace años y a que su fabricación es de bajo costo, cualquier laboratorio lo puede sintetizar y comercializar, razón por la cual se adquiere fácilmente y sin prescripción médica en cualquier farmacia. Sin embargo, y aunque su costo es menor a cien pesos, no se recomienda su uso en cualquier tipo de padecimiento debido a sus efectos secundarios.

La Universidad de Oxford lleva a cabo desde marzo de 2020 una serie de ensayos clínicos en 11,500 pacientes aleatorios para identificar tratamientos que sean benéficos en personas hospitalizadas por sospecha o bien confirmados de Covid-19. El proyecto se llama Recovery (Randomised Evaluation of Covid-19 Therapy). En particular, la dexametasona se probó de forma aleatoria en 2,104 pacientes y su evolución se comparó con 4,321 pacientes que recibieron un manejo habitual de la enfermedad. La dexametasona reduce la mortalidad en una tercera parte en pacientes con ventilación mecánica y en una quinta parte en aquellos que sólo recibieron oxígeno. No se halló beneficio en aquellos pacientes que no requirieron soporte respiratorio. Este estudio está en proceso de publicarse, pero es claro que la dexametasona es el primer medicamento efectivo en la lucha contra el Covid-19 que reduce el riesgo de muerte en aquellos pacientes con complicaciones respiratorias severas.

Sin embargo, la lista de efectos secundarios que puede provocar este fármaco es amplia, aunque no se presenten en todos los pacientes. Los efectos adversos más comunes son: irritabilidad, insomnio, retención de líquidos en extremidades inferiores, acidez, debilidad muscular, mala cicatrización, inmunosupresión, exacerbación de infecciones micóticas e incremento en los niveles de azúcar en la sangre. Otros efectos secundarios menos comunes son: dolor de cabeza, mareo, cataratas y pérdida de masa ósea. El ensayo clínico Recovery aunque es robusto requerirá de más ensayos de soporte en otros hospitales. Durante los brotes de SARS (2003) y MERS (2012), también causados por coronavirus similares al SARS-CoV-2, se empleó dexametasona y los ensayos no fueron concluyentes.

En México hay amplia experiencia en la síntesis y estudio de esteoroides, basta recordar que fue aquí donde se sintetizó la progesterona, lo que dio pie a la revolución en la síntesis de las hormonas esteroidales y más tarde a la píldora anticonceptiva, que es posiblemente el descubrimiento científico más importante que ha aportado nuestro país. Hace un año, el Laboratorio de Biomoléculas y Biomateriales del Cinvestav Mérida descubrió que ciertos esteroides no relacionados a los corticosteroides actúan como antiinflamatorios potentes, reduciendo el edema en oreja de ratón (un modelo empleado en el estudio de compuestos antiinflamatorios) más eficientemente en dosis menores que la dexametasona. Estos nuevos esteroides podrían utilizarse en el tratamiento de enfermedades como psoriasis o Covid-19, pero es necesario obtener los recursos económicos para desarrollar un proyecto multidisciplinario que permita sintetizar más derivados, evaluar su potencial como antiinflamatorio en ratones y después llevar a cabo las pruebas preclínicas y clínicas.

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