DEMOCRÁTICO BURGUÉS ES EL GOBIERNO DE LÓPEZ OBRADOR

Aunque parezca un contrasentido, en realidad no lo es; lo democrático y lo burgués no solo no se contraponen, sino que se imbrican, se superponen en el actual nivel de desarrollo del capitalismo contemporáneo, en la era del nuevo imperialismo, que extiende la explotación a toda la sociedad. La competencia entre los grandes capitales transnacionales ha hecho que la innovación se convierta en el modo de ser central para la supervivencia y dominio de unos capitales por otros. Y para satisfacer esa necesidad capitalista, se ha tenido que abrir a la sociedad su participación en la generación de ideas, de diseños, de instrumentos, de modelos más eficientes y eficaces para salir triunfantes de la competencia capitalista. Por eso la extensión de la instrucción escolar a todos los mexicanos a través de la televisión que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador puso en marcha, tiene una acogida impresionante en el capitalismo global.
Con la presencia del Internet, de la Red de Redes, de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación, la Innovación como categoría central capitalista, se ha socializado, se ha llevado a escala mundial. Muchas mentes trabajando juntas y en sintonía, pueden llegar más lejos que unas pocas, por brillantes que éstas sean. Con la apertura de la Innovación a nivel planetario, quienes participan en ella necesariamente cambian su mentalidad, su cultura, su modo de ver la vida y el mundo. La cultura y el saber se democratizan, y se construye colaborativamente. El enfoque democrático participativo provoca que la Innovación sea cada vez más, un asunto de la sociedad. Pero la Innovación es la creación de algo nuevo sobre lo viejo, lo caduco; es al final del túnel una Destrucción Creativa que ha llegado a constituirse en una cuestión de la humanidad. De esta manera la humanidad, esto es, toda la sociedad participará en la Autodestrucción Creativa del capitalismo para dar paso a una nueva sociedad.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador está integrado por representantes de todos los sectores de la sociedad, pudiéramos decir de la izquierda, del centro y de la derecha. Sin embargo, no todos estos integrantes conocen y están de acuerdo con el proyecto político lópezobradorista de la 4T. Es un proyecto que no conduce al socialismo pero si, a una vida democrática y de bienestar para los mexicanos. Esto lo debe de tener muy claro el sector “progresista” del gabinete para no caer en provocaciones como cayó Toledo.
En este marco democrático, las izquierdas de todos los signos y colores tienen la obligación moral de ampliar los espacios de participación popular, ya sea creando nuevos o ampliando los ya existentes. Y es que Andrés Manuel López Obrador tiene perfecta claridad que llegó a la Presidencia de la República por el voto de más de 30 millones de mexicanos. Éste hecho histórico da toda la legitimidad al Presidente para hacer un gobierno distinto a los anteriores. Sin embargo, no puede hacer “lo que le venga en gana” porque el país se encuentra situado en el concierto del capitalismo global, en medio de tratados internacionales, con compromisos y obligaciones transnacionales que se tienen que cumplir, etc. En Fin.

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