EN RIESGO LA ALIANZA LOCAL Y EL TRIUNFO DE MORENA EN NAYARIT

Por Octavio Camelo Romero

A escasas 48 horas del registro, aún no ha habido una reunión formal de las dirigencias locales de los partidos políticos aliados. Y algunos de los personajes políticos de trascendencia política han abandonado su cercanía con la alianza morenista para buscar otras opciones electorales.
En su sentido más amplio, la “política” se concibe como una plataforma de “intereses” de sujetos individuales o colectivos, o de personas físicas o morales. Y también en su sentido más amplio, las “alianzas” se conciben como una “necesidad” de estos sujetos cuando por sí solos no pueden conseguir un objetivo o alcanzar una meta. De allí que las alianzas se construyen; hay que construirlas, pues se trata de la conjunción de voluntades. Andrés Manuel López Obrador no hubiera llegado a la Presidencia de la República si no hubiera construido esa gran alianza con los distintos sectores del Pueblo de México.
Desde luego que en las “alianzas electoreras” no se trata de ir en contra del capitalismo, sino más bien, a favor de él, buscando resolverle algunos de sus problemas. En este aspecto, uno supone que en el asunto de las “alianzas” debe haber una cierta racionalidad, pero, más bien en algunas ocasiones encontramos una aparente irracionalidad. Sin embargo, sea lo que sea, es pertinente hacer una reflexión sobre las “alianzas” y su existencia en Nayarit.
Dos o más sujetos o personas se juntan o se alían cuando tienen una “necesidad en común” y cada uno por sí solo no puede satisfacerla. Para lograr la “satisfacción de dicha necesidad” se requiere el concurso coordinado de los sujetos, esto es, se constituye una alianza entre ellos. La alianza no obliga al sometimiento. Más bien presupone el diálogo y el acuerdo de voluntades. Por otra parte, las alianzas son válidas durante cierta temporalidad. La duración está en función de lo que se acuerde o del tiempo requerido para la satisfacción de la necesidad.
La “alianza” no es “entrega”. La entrega se diferencia de la alianza en que uno de los dos sujetos se somete física y psicológicamente al otro. Deja de pensar por sí para asumir el pensamiento del otro como propio, deja de tener sentimientos de por sí para asumir los sentimientos del otro como propios, deja de tener comportamientos, actitudes y emociones de por sí, para asumir los comportamientos, las actitudes y las emociones del otro como propias. En una palabra, la “entrega” significa auto enajenarse o ser presa de la enajenación, es decir, despojarse de su identidad, de su personalidad para asumir la personalidad del otro, la personalidad ajena como propia.
Por eso es muy natural que las representaciones o dirigencias estatales de los partidos nacionales se reúnan a dialogar y a explorar las posibilidades de otra alianza triunfadora en Nayarit como sucedió en el pasado. Sin embargo, a escasas 48 horas del registro aún no se han reunido y varios pretensos ya emigraron a otros partidos o a la otra alianza. En fin.

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